10/06/2014 – Andrea Tornelli vaticanista se pronuncia sobre las palabras del Papa

Francisco volvió a advertir sobre los que reducen la propia fe a la curiosidad por los mensajes y las revelaciones privadas. El sábado 6 de junio anunció la inminente decisión sobre Medjugorje. El caso “Conchiglia” y las pseudo-revelaciones que llegaron hasta Benedicto XVI

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

594a401906El Papa advierte sobre los que van en busca de los videntes para conocer «la carta que la Virgen mandará a las cuatro de la tarde», es decir sobre los que convierten la propia vida en una persecución de mensajes, revelaciones privadas, secretas, y previsiones sobre el futuro.

En la homilía de ayer por la mañana, en la capilla de la Casa Santa Marta, Francisco habló de «los que siempre necesitan novedades de la identidad cristiana» y se han olvidado de que «han sido elegidos», que «tienen la garantía del Espíritu Santo» y buscan «“Pero, ¿dónde están los videntes que dicen que la Virgen va a mandar la carta a las cuatro de la tarde?”. Por ejemplo, ¿no? Y viven de esto. Esta no es identidad cristiana. La última palabra de Dios se llama “Jesús”, y nada más».

Estas palabras llegan a tres días del anuncio de una decisión inminente sobre el caso de Medjugorje, a la que se refirió Bergoglio volviendo de Sarajevo. Muchos relacionaron ambas cosas, interpretando la homilía de ayer como si fuera una anticipación de un juicio negativo sobre el fenómeno que comenzó en Herzegovina en 1981 y que todavía no ha concluido.

Pero no es la primera vez que Francisco se expresa en estos términos. El pasado 13 de noviembre de 2013, también predicando en Santa Marta, criticó esa curiosidad que nos impulsa a decir: «¡El Señor está aquí, está allá, está allá! Pero yo conozco a una vidente que recibe cartas de la Virgen, mensajes de la Virgen». El Papa añadió: «¡La Virgen es Madre! Y nos ama a todos nosotros. No es el encargado de correos, para enviar mensajes todos los días». También en esa ocasión, estas palabras fueron relacionadas con Medjugorje, aunque bien hubieran podido referirse a otros fenómenos de este tipo y, sobre todo, a la actitud de los que transforman la fe en una curiosidad poco sana.

El evento de las apariciones de Medjugorje al principio involucró a un grupo de chicos para después proseguir en forma de apariciones privadas que continúan hasta nuestros días, a horarios determinados y cotidianamente. La Santa Sede no quiere que los videntes participen en manifestaciones públicas en las que se dé por cierta la autenticidad de las apariciones, ni que se haga publicidad sobre su horario.

De los seis videntes iniciales, tres aseguran que siguen viendo a la Virgen a la misma hora de la tarde y en cualquier lugar en el que se encuentren; una de ellos tiene una aparición cada día 2 del mes, mientras los últimos dos tienen una aparición al año.

Es difícil imaginar que con sus palabras el Papa haya querido anticipar la decisión sobre Medjugorje. Después del exhaustivo y equilibrado trabajo que ha desempeñado la comisión de expertos teológicos, encargado por Benedicto XVI y guiado por el cardenal Camillo Ruini, el “dossier” pasó a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que discutirá al respecto en los próximos días. Después, el resultado será sometido a la evalaución de Papa Francisco.

Cuando la relación de Ruini fue entregada al Papa en enero de 2014, se supo que la comisión se había pronunciado favorablemente sobre las primeras apariciones del verano de 1981, pero había expresado dudas sobre las siguientes, que todavía no han concluido, a pesar de no haber encontrado pruebas de engaños o fraudes. Lo mismo sucedió con Fátima, cuando la Iglesia aporbó las apariciones de 1917 y no las sucesivas, con anexas revelaciones, que sor Lucía dos Santos siguió recibiendo.

Y un problema muy diferente es el que se relaciona con el cuidado de millones de peregrinos que cada año van a rezar a Medjugorje, a la Iglesia parroquial que según muchos podría convertirse en un santuario bajo la tutela de la Santa Sede. Y la cura pastoral de los fieles es un aspecto importantísimo para Papa Francisco, que en Argentina, cuando era arzobispo, siempre daba mucho valor a la devoción popular.

No hay que olvidar que el mundo de las revelaciones privadas, de los autoproclamados videntes y de los pseudo-videntes es muy variopinto. Y estos fenómenos han sido amplificados por la red. Un ejemplo que sucedió hace algunos días. El pasado 9 de mayo, durante un encuentro que duró pocos minutos, al final del Rosario en los jardines vaticanos, el papa emérito Benedicto XVI recibió un libro de notables dimensiones, con la portada de color rojo oscuro y un sigilo en forma de concha: la misma concha que se ve en el escudo episcopal y papal de Ratzinger. Ni el Papa emérito ni su secretario particular, el arzobispo Georg Gänswein, sabían de qué se trataba. No conocían el contenido del volumen ni a los dos emisarios que representaban a la “vidente” Franca Miscio, mejor conocida como “Conchiglia” (Conchita), fundadora de un movimiento internacional que tiene como figuras principales a la Virgen de Guadalupe y a Juan Diego.

Los «mensajes» recibidos por la autodenominada “vidente” pueden encontrarse fácilmente en Internet. “Conchita” se presenta como profetisa de nuestro tiempo y llena páginas y páginas de textos que asegura recibió directamente de Dios, Jesús y la Virgen. Entre las “revelaciones” más curiosas, hay una fe indestructible en la existencia de extraterrestres y en el hecho de que «su DNA» se habría mezclado con el terrestre, con la consecuencia de que ahora hay «seres extraterrestres» que gobiernan el mundo.

El Vaticano es descrito en las “profecías” como el conjunto de todos los males: «El Vaticano es el centro de poder mundial que pretende hacer que todas las falsas religiones sean una única religión mundial… Allí incuban los siete pecados capitales y otras cosas nefastas». “Conchita”, además diviniza la figura de María.

La “vidente” escribió mucho sobre la renuncia de Benedicto XVI. Sostiene que fue provocada por la masonería internacional, y que Ratzinger todavía sería el Papa legítimo, mientras que Francisco, definido «el hombre iniquo que se sienta en el trono de Pedro», sería un «impostor», un anti-Papa, un representante del Anticristo. Hablan por sí mismos estos comentarios.

El obispo de Jesi, Gerardo Rocconi, advirtió en público sobre los mensajes de “Conchita”, a la que conoció personalmente. También lo hizo el obispo de Senigallia, Giuseppe Orlandoni, que ha definido en varias ocasiones las palabras de la “vidente” como «objetivamente herejes y en contra de la doctrina de la Iglesia».

El movimiento de “Conchita” exhibe con evidencia en el sitio las imágenes del encuentro con el Papa emérito, presentándolo como una aprobación para los mensajes de su libro. Vatican Insider hizo algunas preguntas al respecto al arzobispo Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y secretario particular de Benedicto XVI.

«Como muchas otras personas –refirió Gänswein– también un cierto señor Mimmo Rocco, que se presentó como brigadier de los Carabinieros, había pedido, hace tiempo, reunirse con el Papa emérito Benedicto. Se le concedió un breve encuentro después del Rosario. Eran dos, él y otra persona. No conocíamos a ninguno de los dos. Durante el encuentro le entregaron a Benedicto XVI un libro, como se puede ver en la secuencia de fotos publicadas por el sitio. No sabíamos nada sobre su contenido. El encuentro duró pocos minutos».

«Cuando llegué a casa –continúa mons. Gänswein– vi el libro y después también lo vio Benedicto XVI. Quedamos sorprendidos porque nos dimos cuenta en seguida de que el libro contenía “revelaciones privadas”. Bastaron pocos minutos para comprender que se trataba de algo, por decir poco, extraño e increíble. El Papa emérito me encargó de mandar el libro inmediatamente a la Congregación para la Doctrina de la fe».

Fuente: http://vaticaninsider.lastampa.it