21/03/2014 – Algunas curaciones inexplicables sucedidas en Medjugorje

Los siguientes casos están ampliamente documentados con informes médicos:

Una enfermedad en el cerebro

Damir Coriax, Mostar, Yugoslavia

Nacido en 1960 ha sido tratado en la clínica neuroquirúrgica de Zagabria, afectado por hidrocefalia interna, es decir un aumento del líquido en el cerebro. Fue operado tres veces y se debía operar una vez más porque tenía una hemorragia cerebral. En marzo de 1981 le dan un diagnóstico: sin el drenaje,  el líquido aumentará y con lo cual también la presión cerebral. Todo ello llevará a una hipotensión y al colapso cerebral. En estas condiciones tan graves Damir fue a Medjugorge. Vicka reza por él y de golpe todo el mal desaparece.

Ceguera

Jozo Vasilij de Medjugorge, julio 81

Hace ocho años a consecuencia de una apoplejía, perdí mi ojo izquierdo. En los últimos 4 años mi otro ojo también sufrió las secuelas y ya no veía nada. Me quedé ciego. Pedí a Vida Vasilij que me trajera de la colina de las  apariciones una manojo de salvia y de otras hierbas y puse las plantas en un cazo y por la mañana me lavé con esa agua. Y me estaba secando la cara, cuando  le digo a mi mujer: “mujer, veo!” ella me respondió: “anda ya, ¿cómo quieres ver?” “Veo que no te has puesto las medias!!!” De este modo mi mujer se dio cuenta así como el resto de que veía. Mientras me lavaba recitaba el credo.

Un tumor en el pecho

Venka Bilie Brajcic de Split, Yugoslavia (invierno del 81)

En enero del 1980 le cortaron el pecho Izquierdo. Meses más tarde a pesar de la radioterapia, crece la metástasis y sale un tumor en el seno derecho. Dice Venka “en septiembre de 1981 después de 6 meses de tratamiento, las cicatrices de mi pecho se habían convertido en pequeñas llagas que después se unieron formando dos grandes llagas. Entonces me llevaron a Medjugorje y allí después de rezar en la Iglesia, estuve con las mujeres que se habían unido a mí y a mi hermana, las llagas cambiaron de aspecto. Debajo de las cicatrices se estaba formando piel nueva.

En enero de 1982 la llaga de más abajo desapareció y la de arriba se secó.  El examen médico confirma que ya no había metástasis.

Esclerosis múltiple

Iva IOle, Mostar, Yugoslavia (septiembre 81)

Diagnóstico del hospital en Mostar: inflamación diseminada de las circunvalaciones cerebrales. En el hospital de Zagabria precisan: encefalitis diseminada. En una tercera clínica especializada se completa el diagnóstico: esclerosis múltiple incurable. En agosto del 81 Iva se aferró a Dios y viajó a  Medjugorge. Los videntes rezan por ella y ella también reza y ayuna y va mejorando a poco a poco hasta que el 13 de septiembre en el monte Krizevac durante la misa de la cruz se cura totalmente.

De esclerosis

Diana Basile, Milán, mayo 87

En 1972 empezó con una distrofia en la mano derecha (temblores e imposibilidad de escribir y comer) y una ceguera completa en el ojo derecho. Tuvo que dejar de trabajar en el centro traumatológico de Milán porque en noviembre de 1972 le confirman que sufre esclerosis múltiple y le dan la invalidez total. Se fueron añadiendo dificultades motoras, dejó de poder utilizar el brazo derecho y sufrió incontinencia urinaria y fecal con dermatitis perianal. Después de un viaje a Lourdes del cual volvió con una leve mejoría, suspende la terapia hasta 1982 cuando de repente pierde el equilibrio y el control motor.  Enferma y con una gran depresión le proponen hacer una peregrinación  a Medjugorje, organizada por el cura de San Anzaro, Milán, don Giulio Gaiacometti.

Este es su testimonio: Me encontraba el 23 de mayo de 1984 a los pies del altar de la Iglesia de Medjugorje. Una señora me ayudó a bajar los peldaños y yo me quedé en la puerta de la habitación donde tenían lugar las apariciones.

Cuando llegaron los videntes, conseguí entrar, arrodillándome detrás de la puerta. Los chicos cayeron todos de rodillas juntos y yo me sentí como flotar  y después nada más, solo una alegría inmensa e indescriptible con viejos recuerdos que me venían a la cabeza. Después de la aparición seguí a los videntes caminando sola, derecha, y me arrodillé sin problemas, sin ayuda. Se dieron cuenta los otros, los que me conocían y me abrazaron llorando.

Volviendo al hotel,  Diana se dio cuenta de que no tenía pérdidas, que la dermatitis había desaparecido, y que podía ver con el ojo derecho. El día después, el 25 de mayo de 1984, Diana con el enfermero Natalino Broghi recorrieron el trayecto Liubuskj-Medjugorje (casi 10 km) descalzos para dar las gracias  y el mismo día subió a la montaña de las 3 cruces sin rastro de ninguna lesión.

De este caso hay una amplia documentación médica. Se han recogido más de 100 certificados médicos con los antecedentes y desarrollo de este caso. Una enfermedad irreversible, la curación instantánea, las circunstancias como se produjo, la riqueza de los testimonios. Todo da a lugar a que este caso sea muy interesante, El doctor Luigi Frigerio ha hecho un análisis exhaustivo en el libro Las apariciones de Medjugorje. ¿Es realmente la Madre de Dios que se aparece en Yugoslavia? Sobre Medjugorje hablan los médicos. Editado por Mimep Docete en 1984.

…de un tumor en el cerebro

Emanuela N.G., médico (febrero ’85)

Operada hace un año de un astrocitoma en el lóbulo temporal derecho, había terminado la terapia con cobalto e incluso había suspendido la cortisona.  Al cabo de un tiempo, en el 84, decidió interrumpir una nueva terapia anticonvulsiva –porque continuaba teniendo hasta 15 crisis de epilepsia diarias– para encomendarse a la ayuda de Dios y de la Virgen.  A los pocos meses las crisis cesaron; pero el TAC revelaba que el tumor había reaparecido y se consideraba inoperable.  Movida por un vivo deseo, se fue a Medjugorje.  He aquí su testimonio: “En casa de Vicka, durante una aparición, una descarga eléctrica me recorre la columna vertebral.  Mi cerebro de médico me dice que esto no es lógico; pero una fuerza desconocida me empuja a subir al monte Križevac, a cuya cima llego en media hora.  Desde entonces ya no me duele más la cabeza.  Ahora estoy bien, no tengo más crisis epilépticas y sobre todo tengo una fe auténtica en Dios y su Santísima Madre.”

…de un melanoma

Else Mayr-Harting, Viena (mayo ’85)

Su hija, la doctora Elisabeth Schmitz-Mayr, explica en su informe: “Debía viajar en peregrinación a Medjugorje el 13 de mayo del 85, pero el día 2 llevaron a mi madre de urgencia a la Primera Clínica Dermatológica de Viena por un bulto en el pie derecho, con una gran mancha negra en el centro que indicaba un principio de metástasis.  El diagnóstico: Melanoma, un tumor maligno que se tenía que operar en pocos días. Tuve miedo de perder a mi madre en el quirófano, porque tiene 86 años y sufre del corazón.  Dirigí mi pensamiento hacia Dios, y le llevé a mi madre agua bendita de Medjugorje (la botellita había estado sobre el altar durante la aparición).  Con esta agua estuve lavando sin parar su pie enfermo, rezando con todas mis fuerzas a Jesús y a su Madre como si nosotras dos estuviéramos allí, en Medjugorje.  Continué así durante toda la tarde y durante los dos días siguientes; y resulta que, poco a poco, la infección maligna empezó a disminuir y la mancha se iba encogiendo, dejando trozos negros de costra en la gasa, mientras debajo, crecía la piel nueva.  Hasta que al sexto día mi madre, ya restablecida, pudo andar de nuevo: la operación fue cancelada y el 10 de mayo pude partir hacia Medjugorje para dar gracias a la Virgen.

…de un tumor en las glándulas linfáticas

Bruna B., Rávena (mayo ’85)

En el 78, en el “Centro Tumores de Milán”, le fue diagnosticado un cáncer en las glándulas linfáticas y la prescripción de quimioterapia. Su reacción fue multiplicar las oraciones. Cuando se entera de las apariciones en Yugoslavia se une a una peregrinación que sale desde Forli, pasando primero por Loreto, donde la enferma pide a la Virgen la gracia de un abrazo.  Una vez en Medjugorje, en la iglesia, apartada de la multitud, se siente “como empujada” en la sala de las apariciones y allí asiste conmovida al éxtasis de los videntes, que rezan por todos los enfermos.  A las 21h, terminados los actos, estaba subiendo al autobús cuando el sacerdote que dirigía el grupo le dice: “ve corriendo a la Iglesia porque Marija, una de las videntes, quiere hablarte”; ella acude, pero en la oscuridad no la encuentra.  Al día siguiente el grupo sube al Podbrdo y allí, detrás de las rocas, siente que la llaman: “¡Bruna, Bruna!”.  Era Marija que la buscaba y abrazándola le dice: “La Virgen me dijo ayer noche que te diera el abrazo que le pediste en Loreto. Reza mucho, reza por todos…”.  Al volver a Italia, los exámenes médicos confirmaron la reabsorción progresiva de la enfermedad, hasta la curación total.

…de una lesión en la columna vertebral

Agnes Heupel, Munster, Alemania (mayo ’86)

Enfermera, nacida en 1951, a consecuencia de un accidente en 1974, quedó afectada por una parálisis en la parte derecha con lesión del sistema nervioso: a esto se unió después un tumor en el pulmón, dolores faciales y progresiva pérdida de memoria.  En el 83, en un sueño, tuvo una visión de una iglesia blanca con dos campanarios.  Tres años después tuvo la suerte de volver a verla en un libro de las apariciones de Medjugorje y sintió el fuerte deseo de ir allí.  Una vez allí y gracias al clima sugestivo del ambiente, rezó y ayuno durante algunos días: el 12 de mayo del 86, fue invitada a asistir a la aparición en la sacristía, estaba nerviosísima.  Pero he aquí que, cuando comenzó la aparición, una gran paz desciende sobre ella mientras la pequeña habitación donde estaban parecía ensancharse hasta el infinito, inmersa en un aura prodigiosa.  “Mirando a los videntes en éxtasis, sentí la presencia de la Madre de Dios, y experimenté la fuente de la paz”, explicó: “Una profunda calma me invadía desde la boca hasta la punta de los pies, dándome un inmenso gozo y el desapego a cualquier cosa.  Sabía con certeza que María estaba allí”.  Al terminar la aparición, Agnes se levantó, olvidándose de las muletas, y al día siguiente subió a la colina del Podbrdo, con la única ayuda de sus piernas, que durante doce años habían estado inmóviles.  Desde entonces se mueve sin problema y no toma ya ningún medicamento.  Va a menudo y por largo tiempo a Medjugorje, vive para los demás y da su testimonio con mucha alegría.

…de una esclerosis múltiple

Prof. Rita Klaus

Rita Mary Klaus, Pennsylvania, U.S.A. (junio ’86)

Profesora universitaria, madre de tres hijos, padecía de esclerosis múltiple durante 26 años, empeorando continuamente, y fue operada varias veces porque las dos rodillas se habían doblado hacia dentro; utilizaba muletas o silla de ruedas y sufría de incontinencia.  He aquí su testimonio: “El 8 de junio de 1986, mientras rezaba el rosario, me viene el pensamiento de pedirle a Nuestro Señor la curación por intercesión de la Virgen de Medjugorje, de quien había oído hablar.  De repente sentí en todo el cuerpo una violenta sacudida, seguida de una dulcísima sensación que me dejó dentro una gran paz”.  Al día siguiente Rita volvió a tener de nuevo sensibilidad en los pies; se quitó los aparatos ortopédicos de las piernas, que le servían para ponerlas rectas y finalmente se puso a correr escaleras abajo gritando de alegría.  Sus familiares, felices, llamaron al doctor, que escuchaba incrédulo; pero la visita fue determinante: ya no había rastro de la esclerosis.

…de un tumor en el colon

Dr. Antonio Longo, Nápoles

El Dr. Antonio Longo, pediatra, padecía desde hacía tiempo de un tumor en el colon.  Lo cuenta así: “Durante la primavera de 1983, inesperadamente comencé a sufrir trastornos y dolores en el abdomen.  Como médico, eran síntomas que me preocupaban.  Decidí someterme a una serie de análisis y exámenes clínicos con el objeto de aclarar la situación.  Los resultados no hicieron más que confirmar mis temores.  Todo indicaba que estaba afectado de un tumor en el intestino.  Me sometí a una “hemicolectomía izquierda”. Es decir, me extirparon una porción de intestino que fue sometido a examen histológico.  Resultado: “tumor”.  El veredicto fue un mazazo para mí. Como médico sabía qué futuro me esperaba. En aquellos días, los periódicos hablaban de lo que estaba sucediendo en Medjugorje y en seguida sentí una gran atracción hacia aquellos hechos.  Empecé a rezar, mis familiares fueron en peregrinación al pueblecito yugoslavo para pedirle a la Virgen la gracia de alejar de mí el fantasma del tumor.  Catorce días después de la operación, la herida se abrió completamente, como si estuviera recién hecha. Y no sólo la herida externa, sino también la interna, la intestinal, provocando una peritonitis generalizada y fiebre altísima. Mis condiciones eran gravísimas. Permanecí cuatro meses en el hospital, durante los cuales los médicos intentaron por todos los medios cerrar la fístula, sin éxito.  Volví a casa en condiciones penosas.  El profesor Zannini, eminencia de la medicina y director del Instituto de Semiótica Quirúrgica de la Universidad de Nápoles, me dijo que me tenía que resignar: la úlcera no se cerraría nunca.

El 4 de abril de 1989 volví a ver al profesor Zannini para una visita de control.  Constató que la úlcera estaba siempre igual, incurable.  Cinco días después, el 9 de abril, la úlcera estaba siempre ahí, sangrante, dolorosa e incurable.  Como siempre, también esa noche, recé a la Virgen pidiéndole la gracia de la curación.  Por la mañana, al despertarme, mi hijo médico me trajo la medicación.  Sacó las vendas y con estupor constató que la úlcera ya no estaba.  La piel del abdomen estaba perfectamente seca, lisa, el agujero había desaparecido.  No podía creer lo que veían mis ojos.  Llamamos a los demás familiares y todos pudieron constatar lo que había sucedido.  Como siempre había dicho, decidí partir inmediatamente para Medjugorje para agradecérselo a la Virgen.  Sólo Ella podía haber realizado ese prodigio.  Ninguna herida puede cicatrizar de la noche a la mañana.  Y menos una úlcera, que es una herida gravísima y profunda, que afecta al tejido abdominal y al intestino.  Fui de nuevo a visitar al profesor Zannini, el cual sentenció: “Usted está definitivamente curado”.  “Profesor –le pregunté– ¿está dispuesto a declarar que me he curado sin ninguna intervención quirúrgica y sin hacer ninguna cura específica?”.  “Es la verdad”, me contestó, y me concedió una declaración en la que, después de haber resumido las intervenciones quirúrgicas que me habían realizado y los seis años de convivencia con la úlcera, surgida a raíz de las operaciones, escribió: “Actualmente la úlcera está clínicamente curada sin ninguna intervención quirúrgica”.  La enfermedad está documentada en un voluminoso dosier de análisis, radiografías, referencias médicas y juicios de especialistas de fama internacional.  La curación ha sido repentina, total y permanente en el tiempo.

Como agradecimiento a la prodigiosa curación obtenida, hoy día el Dr. Longo dedica parte de su tiempo a ayudar al prójimo, no solo como médico sino también como Ministro extraordinario de la Eucaristía.  “Llevo la Comunión a los enfermos cada día.  Colaboro con mi párroco en múltiples actividades de la parroquia.  Tengo un bonito grupo de oración que semanalmente se reúne conmigo para rezar por nuestros enfermos y por todos los que nos piden una oración.  Me doy cuenta que muchos de mis colegas podrían pensar que soy un fanático.  Muchos médicos, de hecho, no son creyentes y no admiten la existencia de una curación por intervención sobrenatural.  Pero les aseguro que no soy un fanático, y no soy de aquellos que se dejan llevar por las emociones o el entusiasmo.  Soy médico, creo en la medicina y tengo dos hijos médicos.  La mentalidad profesional ha hecho que me acostumbre a reflexionar, observar las cosas fríamente y con desapego.  He seguido mi historia con la más escrupulosa objetividad.  No hay dudas de ningún tipo: mi curación no tiene explicación racional.  Lo que ha sucedido solo puede atribuirse a la Virgen”.

Traducción del italiano a cargo del equipo de www.virgendemedjugorje.org

Fuente: http://www.med-bz.it/ext/holy_guarigioni.html