23/05/2014 – He reencontrado mi vocación aquí en Medjugorje

clip_image002Gracias a todos, hoy soy feliz por poder dar testimonio de mi resurrección; hoy sé que hace un tiempo yo estaba muerto y ahora estoy vivo, sé que creo, que he visto como la misericordia de Dios ha tocado mi vida y que lo que ha dicho el Padre es cierto, he reencontrado mi vocación aquí en Medjugorje.

Realmente el Señor me llamó hace tiempo pero yo le dije que no.  Cada vez que escuchaba en la Misa el Evangelio del “joven rico”, notaba la mirada del Señor en mi vida, pero no lo quería aceptar, no lo quería ver, no lo quería vivir y la tristeza aumentaba en mi corazón. Tenía miedo de decirle que sí a Jesús, y esa era mi droga, mi esclavitud, mi tristeza, y se lo grité a la Virgen.  Es cierto, tenía un trabajo que me daba muchas satisfacciones económicas, pero en esa vida había muchas debilidades, mucha ambigüedad, y sobre todo muchas máscaras; el trabajo, el dinero, las ambiciones…, mucha falsedad y mucha basura… Hasta que la Virgen me llamó a Medjugorje, y aquí tuvo lugar el encuentro con los “pobres”, ¡el encuentro con la Comunità Cenacolo! Entonces entendí que ¡el verdadero pobre era yo! Me impresionó su valentía al ser veraces consigo mismos; los testimonios que escuché me tocaron el corazón; ellos tenían la valentía de decir la verdad sobre ellos mismos delante de todo el mundo y yo salía de esos testimonios pensando: “¿por qué tú no eres capaz de decirte esa verdad?  Seguramente la razón era porque le había dicho que no a Jesús, porque había dicho no a la luz, y mi vida caminaba en las tinieblas.

Un día, justo después de un testimonio, me encontré con la mirada de Madre Elvira.  Me miró y me preguntó: “¿tú quién eres?” y yo le dije: “soy un dentista…”, “… pero, ¡no me interesa lo que haces!… ¿quién eres tú?” y en ese momento ¡se me cayó la máscara! Soy Massimo, ¡soy un “pobre” que quiere entrar en la escuela de los “pobres” y aprender a amar!  Porque lo que he descubierto en Comunidad es que era muy, muy egoísta, solo pensaba en mí, yo era realmente “el centro del mundo” y esa era mi droga, incluso aún más sucia que el miedo; entonces en algún momento nació en mi corazón el deseo de dar finalmente este paso en la verdad: “¡Véndelo todo…, véndelo todo y dalo a los pobres, y después sígueme!”.

Entonces empecé por hacer un año de experiencia en Comunidad como dentista.  Cuando se estaba terminando ese año, volví a encontrar a Madre Elvira que me preguntó: “¿Qué quieres hacer?” Entonces entendí que necesitaba la Comunidad, que necesitaba que Jesús me curara las heridas del pasado.  Fui a casa y me despedí de mis padres, a los que estoy agradecido porque me han hecho el gran regalo de la fe, pero en ese momento necesitaba empezar un camino nuevo, un camino más profundo, más verdadero, que finalmente diera sentido pleno a mi vida.

Entonces cogí todos los ahorros que tenía como dentista, los puse en un sobre y se los llevé a Madre Elvira.  Cuando vio ese dinero se conmovió, lloró y me dijo: “Massimo te has sacado las falsas apariencias de encima, ¡te has liberado de las máscaras del pasado!  El dinero no me interesa, dáselo mejor a tus padres…, me interesabas tú y tu vida libres del mal, libres del egoísmo, libres de la falsedad del mundo”.  Y así empecé mi camino, y puedo testimoniar que de verdad siento en mi corazón la alegría de aquel “darlo todo a Jesús”; como dice Madre Elvira, cuando el egoísmo vuelve sientes en el corazón la necesidad de confesarte; porque aquel “todo” que di a Jesús de verdad, de corazón, un día corro el riesgo de perderlo, de volver a caer, de dar marcha atrás y de buscar  un poco del pasado. Esto muchas veces todavía hoy me duele, pero es precioso porque también nosotros los sacerdotes sentimos la necesidad de confesarnos, de ir con un hermano para entregar a Jesús aquel peso que a veces aplasta nuestro corazón. Entonces vuelve la alegría y podemos cantar a todos que ¡realmente es grande la misericordia del Señor para con nosotros!  También yo quiero gritar a todo el mundo que Su misericordia ha sido enorme conmigo: ¡Jesús te amo!, ¡Jesús te amo!, ¡Jesús te amo!

Gracias.

Fuente: http://medjugorjetuttiigiorni.blogspot.it/2014/05/motivi-per-credere-in-

Traducción del italiano a cargo del equipo de www.virgendemedjugorje.org