2/8/2017 – Su hijo estaba sin esperanza y en estado vegetativo. Prácticamente acabado. Pero su madre Susanna fue a Medjugorje…

Testimonio de Susana – Tengo que decir que procedo de una familia en la cual la única creyente era mi madre, pero siempre obstaculizada en la fe de mi padre, y con el tiempo llegué a declararme atea. En realidad creía en Dios, pero rechazaba los dogmas de la Iglesia. Mi madre murió el 12 de julio de 2004. Y de ahí al fatídico día 12 de julio de 2008, cuando recibo una llamada de un amigo de mi hijo Alessandro. Alex había caído con el paracaídas de una altura de entre 35 y 50 metros, se lo han llevado en helicóptero al hospital Maggiore de Bolonia, está muy grave….. ¡se está muriendo!

Salimos de inmediato, mi marido y yo

De Brescia a Bolonia en 50 minutos, pero aquellos 50 minutos ¡han marcado el inicio de mi conversión! ¡No podía hacer otra cosa que orar! “Padre Nuestro, Ave María, Padre Nuestro, Ave María, María Santísima, si lo salvas te prometo que iré a Lourdes”. Llegamos a Bolonia, nos recibe la doctora que lo había reanimado, estaban operando a Alessandro de la cabeza, pero, ¡la hemorragia cerebral es tan grande que perdemos de golpe toda esperanza! Y yo continúo orando, quizás sin convicción, quizás porque no puedo hacer otra cosa, pero continúo. A la salida de la sala operatoria, con media cabeza abierta, lo tienen en reanimación, pero no nos dan ninguna esperanza. Durante tres días y tres noches no nos movimos de aquel pasillo, sin dormir y sin comer. Luego alguien me dice que en el piso superior (el duodécimo), está la capillita del hospital, aquella que se convertirá en mi casa durante un año.

Mi rincón predilecto fue el banco delante del cuadro de la Virgen de la Vida.

La primera vez que me arrodillé en oración delante de Ella sentí algo, no sé qué podría ser, no fue una voz, no fue un pensamiento, pero oí estas palabras: “¡Tus brazos no están vacíos!” ¡Creo que quien sea que tenga hijos puede entender lo que significa! Después de un mes, Alessandro ya no corría peligro, pero con un diagnóstico (terrible) de “estado vegetativo” y ¡los médicos no esperaban que despertara! Y yo continuaba rezando.

Después de 4 meses pudimos ingresarlo (aunque con pocas expectativas por parte de los médicos) a la “Casa del despertar” siempre en Bolonia. Viví allí, al lado de mi hijo, día y noche; no lo dejo ni un momento, y después de tres meses parece que da algún signo imperceptible: era enero del 2009. En abril me despierto una mañana con un pensamiento fijo: ¡DEBO IR A MEDJUGORJE! Me da un poco de miedo: ¿cómo puedo dejar a Alex? Y además yo prometí ir a Lourdes. No sé nada de este lugar, he oído hablar de él pero no sé cuándo ni por quién.

El viaje a Medjugorje

Sin embargo continúo pensando en ello. Se lo digo a mi marido y me dice ¡Ve! No sé qué voy a hacer allí, ¡será un santuario como los demás! Además no había viajado nunca sola, ¡imagínate ir al extranjero sola! Voy, marco el teléfono de una agencia de viajes, me encuentran un vuelo hasta Dubrovnik, un coche de alquiler, la pensión y en tres días estoy en el avión ¡sola! El 8 de mayo de 2009 llego a Medjugorje, me planto delante de la iglesia y oro, oro, oro… durante tres días estoy allí… porque NO SABÍA NADA de Medjugorje, ni del Cristo Resucitado, ni del Monte de las Apariciones, ni del Krizevak, ¡ni tan solo sabía que la Virgen continuaba apareciéndose ni que existían los videntes! ¡Nada!

¡Pero la Virgen piensa siempre en todo! Hace que me encuentre con una pequeña anciana, delgada y amabilísima que en las últimas horas del último día de mi peregrinación ¡me da a conocer todo lo que debo saber! ¡Gracias GOSPA! ¡Desde aquel momento no pude estar lejos de allí más de tres meses! ¡Es el único lugar en el que quiero estar! Mantuve mi promesa, fui a Lourdes, pero ¡en Medjugorje la Virgen está VIVA de verdad!

El despertar del estado vegetativo

Han pasado cuatro años, Alex mejora lentamente y yo, a través de María, ¡estoy andando hacia Jesús! ¡Espero no haberos aburrido demasiado hermanos y hermanas! Pero tengo que deciros que después de 8 años ahora Alex anda. Lo entiende todo, no habla, pero se comunica con un alfabeto en una pizarra. Realmente es una gran gracia que el Señor nos ha dado y confío en Él porque estoy segura de que ¡habrá otros progresos!

Testimonio de Susanna Turillazzi, madre de Alessandro

Traducción del italiano del equipo de www.virgendemedjugorje.org

Fuente: http://www.papaboys.org/figlio-era-senza-speranze-ed-in-stato-vegetativo-praticamente-finito-ma-la-mamma-susanna-va-a-medjugorje/