8/12/2014 – Humildad

42¡Querida familia de María!

“Queridos hijos, Yo, Madre de todos los reunidos aquí, y madre del mundo entero, os bendigo y os doy mi bendición maternal, y os pido que sigáis por el camino de la humildad. Este camino lleva a conocer el amor de mi Hijo. Mi Hijo es todopoderoso, Él está en todo. Si vosotros, hijos míos, no sois conscientes de ello, luego la oscuridad gobierna vuestra alma. Sólo la humildad puede sanaros. Hijos míos Yo siempre viví con humildad, coraje y esperanza. Yo sabía, era consciente de que Dios está en nosotros, y nosotros estamos en Dios. Pido lo mismo para vosotros. Deseo que todos estéis conmigo en la eternidad, porque sois parte de mí. Os ayudaré en vuestro camino. Mi amor os envolverá como un manto, y os haré apóstoles de mi luz, de la Luz de Dios. Con el amor que viene de la humildad llevaré la luz a la oscuridad. Vosotros estaréis llevando a mi Hijo que es la Luz del mundo. Yo estoy siempre con vuestros pastores y rezo para que puedan ser siempre un ejemplo de humildad para vosotros. Gracias. “(2 de julio de 2014).

“Solo la humildad puede sanaros.” 

Si la oscuridad reina en nuestras almas, necesitamos ser curados. Si nuestros corazones están cegados, necesitamos ser sanados. Corazones ciegos no pueden ver lo que realmente sucede en sus vidas. No pueden percibir las gracias que les son ofrecidas. No entienden lo que da la paz, el gozo, la esperanza o incluso la vida. Corazones ciegos solo oyen su voz, esa triste y apesadumbrada voz que solo piensa en sí mismo. Almas oscurecidas están condenadas a estar en su tristeza y en su pecado porque no ven alternativa. Solo hay más de lo mismo, día tras día. La ceguera y la oscuridad son los efectos del orgullo. El orgullo fuerza al corazón a mirar solo hacia dentro, donde no hay luz, ya que el orgullo no deja paso a Dios. En cambio ellos quieren ser como Dios.

“Solo la humildad puede sanaros.” 

Si tenemos oscuridad en nuestras almas debemos alarmarnos. La ceguera y la oscuridad son signos de que hemos puesto a Dios en segundo lugar en nuestras vidas, y que nos hemos puesto a nosotros en el primero. Esto es el orgullo. Nos hemos olvidado de que Dios nos creó y que rige el universo entero. Hemos caído en la mentira de que tenemos que ser Dios y controlarlo todo.  Y hemos sacado al Salvador de nuestro corazón para mirar solo dentro de nosotros, en nuestro pequeño y oscuro mundo.

“Solo la humildad puede sanaros.” 

Pero si este es el caso, hay una salida. Nuestra Señora nos enseña el camino a través de sus mensajes, en los que nos da su abrazo maternal, para que podamos seguir a su Hijo.  “Queridos hijos, Yo, Madre de todos los reunidos aquí, y madre del mundo entero, os bendigo y os doy mi bendición maternal, y os pido que sigáis por el camino de la humildad. Este camino lleva a conocer el amor de mi Hijo. Mi Hijo es todopoderoso, Él está en todo.”  La Virgen María quiere llevarnos a su Hijo, que es la Luz del mundo, y llevará la luz a nuestros pequeños hogares, a nuestros corazones rotos, a nuestras almas oscurecidas. Nuestra Madre quiere llevarnos a la verdad de Jesús, todopoderoso, que está en todo, y Jesús es el Señor. Este es el antídoto al orgullo. Esta es la Luz que apaga la oscuridad. ¡Este es el camino del gozo!

“Solo la humildad puede sanaros.” 

Lo único que está a nuestro alcance es elegir. Debemos reconocer a Jesús como Nuestro Señor, reconocer que NO somos Dios, y que pecamos si nos ponemos en su lugar. Solo si reconocemos y somos conscientes de que somos criaturas, con un buen y amante Creador, estaremos caminando hacia la libertad y la paz. Que siempre elijamos seguir a María y a su Hijo, y adorémosle. ¡Él es Nuestro Señor!

¡En Jesús, María y José!

Cathy Nolan

 Fuente:  http://www.marytv.tv/daily-reflection-s/1322-07-07-14-humility

 Traducción del inglés a cargo del equipo de www.virgendemedjugorje.org