20/10/2014 – Todos debemos dar nuestro “sí” a la Gospa, debemos empezar una nueva vida

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TESTIMONIO DE JAKOV EN EL FESTIVAL DE LA JUVENTUD 2003

¡Gracias a Jesús y a la Gospa por todos estos días que hemos pasado juntos aquí en Medjugorje!

Creo que es una gracia muy grande que se encuentren tantos jóvenes en Medjugorje con el fin de alabar juntos al Señor.  Estoy seguro de que la Gospa está muy contenta de nosotros y de nuestra presencia.  Quiero contaros mi experiencia de los primeros días de las apariciones.  Cuando empezaron las apariciones yo tenía diez años, vivía como los demás chicos, y no había oído hablar nunca de las apariciones; rezaba como los otros chicos.  ¡Os puedo decir que la primera vez que vi a la Gospa, el 25 de junio de 1981, fue el día más grande de mi vida!  Ver a la Gospa ha sido un gran regalo de Dios, pero más grande ha sido el conocer a Jesús a través de María.  Cuando la vi por primera vez en el monte, haciéndome señas para que subiera, sentí mucho miedo pero al mismo tiempo un gran deseo en mi corazón de subir allí y conocer a la Persona que me llamaba.  Cuando me acerqué a Ella y vi por primera vez su rostro, en ese momento para mí no existió nada más, solo una alegría inmensa, una gran paz y un enorme deseo de que ese momento no terminara nunca.  Al mismo tiempo sentí en mi corazón que empezaba una nueva vida para mí, una vida preciosa, mucho más preciosa con Dios.  Hoy puedo aseguraros que todo hombre que tiene a Dios en su corazón, que vive con Dios, está completo y lo tiene todo.  Al principio, la Gospa nos invitaba a vivir sus mensajes, nos invitaba a la oración, a la conversión, a la paz, al ayuno y a la Santa Misa.  Como niño me preguntaba cómo podía aceptar los mensajes de la Gospa, pensaba que era demasiado para mí; pero ahora lo entiendo. Para aceptar aquello a lo que la Gospa nos invita, debemos aprender algo muy simple, incluso también vosotros los que estáis aquí: ¡esto es entregarle completamente nuestro corazón a la Gospa, poner toda nuestra vida en sus manos!  De hecho, la Gospa ha dicho en su mensaje: “Queridos hijos, cuando me abrís vuestro corazón, yo puedo ayudaros”.  Creo que, durante este tiempo que estamos en Medjugorje, todos debemos dar nuestro “sí” a la Gospa, que aquí debemos iniciar una nueva vida con la Gospa y con Jesús.  La Virgen  nos invita a rezar cada día, nos invita a rezar el Rosario, pero lo importante es lo que la Gospa repite siempre, que nuestra oración tiene que ser con el corazón, que cuando recemos sintamos paz y alegría, que nuestra oración debe transformarse en gozo.  Muchos dicen que el Rosario se puede sustituir por una sola Avemaría, pero aquellos que piensan así no rezan con el corazón.  Para el hombre que reza con el corazón, cada Avemaría es siempre un mensaje nuevo.  Debemos rezar en familia y poner a Dios en primer lugar en ella, y cuando Dios esté en nuestra familia, podremos ser de verdad una familia santa, como quiere la Gospa de cada uno de nosotros.  Debemos rezar con nuestros hijos, ser ejemplo para nuestros hijos, para que vean que en nuestra familia hay oración y está Dios. Debemos enseñarles que siempre pueden cambiar, que comprendan que Jesús es su amigo, que la Virgen es su Madre que les ama infinitamente.  ¡Yo creo que, a pesar de los 22 años de apariciones de la Gospa aquí, muchos hombres todavía no han entendido cuánto les ama la Gospa!  Ella nos ama sin medida.  En un mensaje ha dicho: “¡Queridos hijos, si supieran cuánto les amo, llorarían de alegría!”.  Estas palabras son muy grandes y debemos pensar en ellas para abrirnos a su amor y darle a Ella el nuestro.  Mucha gente se pregunta cómo podemos darle nuestro amor.  Lo hacemos abriéndonos a Ella y empezando a vivir aquello que Ella nos pide en Medjugorje.  La Gospa dice al final de cada mensaje: “¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”.  ¡Si pensáramos qué grande es el hecho de que la Gospa nos dé las gracias!  ¡Somos nosotros los que tenemos que agradecerle cada día su venida a Medjugorje, por el amor que tiene por cada uno de nosotros!  ¡Cualquier Madre después de 22 años se habría cansado de repetir las mismas cosas a los hijos, pero la Gospa está siempre, nos sigue invitando, nos sigue amando con su inmenso amor!

La Gospa nos pide que ayunemos a pan y agua los miércoles y los viernes y que lo hagamos con amor.  Muchos se preguntan por qué es tan importante el ayuno.  La Virgen nos lo pide desde hace 22 años, por eso es importante; Ella dice que con la oración y el ayuno podemos detener las guerras.  Debemos instaurar el ayuno en nuestras vidas y empezar a vivirlo.  La Virgen nos invita a convertirnos. Yo siempre digo a los peregrinos que nos visitan en Medjugorje que no deben venir aquí solamente para ver a los videntes o algún signo visible; a Medjugorje se viene para una sola cosa, una señal mucho más grande, nuestra conversión: iniciar aquí una nueva vida al lado de Dios y, aún más importante, continuar esta vida nueva en nuestras casas.  Al volver a casa lo importante no es decir que hemos estado en Medjugorje, sino que los demás reconozcan Medjugorje en nosotros, que vean cómo Dios ha obrado en nosotros.  Este es el verdadero testimonio de Medjugorje.  Es el que la Gospa nos pide a cada uno: que la gente vea a Dios en nosotros y podamos decir que somos hombres y mujeres transformados, que hemos empezado una nueva vida de verdad.  Esto es importante sobre todo para los jóvenes. ¡Cuántos jóvenes están lejos de Dios actualmente!; nosotros podemos ayudarles con nuestro ejemplo y rezando por ellos.

La Gospa nos pide rezar también por la paz, porque Ella ha venido como Reina de la Paz.  Pero para poder hacerlo debemos tenerla en nuestro corazón y solo así podremos rezar por la paz en el mundo.  Como ha dicho fray Ljubo, yo ya recibí de la Gospa el 10º secreto; entonces Ella me dijo que a partir de ahora solo se me aparecería una vez al año por Navidad.  Cuando me dijo esto y que se habían terminado para mí las apariciones diarias, fue el momento más difícil de mi vida. Verla cada día y hablar con Ella, sentir su inmenso amor, sentir su bondad que emanaba de su cara… y saber que todo esto se había terminado fue muy difícil.  Pero la Gospa me ayudó a entender que no era tan importante verla con nuestros ojos, sino tenerla en nuestro corazón. ¡Y es precisamente allí donde ella quiere estar, en cada uno de nuestros corazones!  Por lo tanto, como he dicho al principio, debemos abrirnos a la Gospa, darle nuestro corazón para poder vivir con Ella.

Esto es lo que quería deciros y finalmente me despido; os doy las gracias y pienso que el hecho de que hayáis venido hoy aquí tantos jóvenes para alabar al Señor, es una gran cosa, una gran alegría y para vosotros una experiencia muy grande.  Pero es muy importante que llevéis esta experiencia a vuestras casas y que continuéis viviéndola allí como la habéis vivido aquí.  ìGracias!

Fuente: http://medjugorjetuttiigiorni.blogspot.com

Traducción del italiano a cargo del equipo de www.virgendemedjugorje.org