Mensaje del 1 de Mayo de 1986

Queridos hijos, les ruego que comiencen a cambiar la vida en sus familias. Que la familia sea la flor armoniosa que yo deseo ofrecer a Jesús. Queridos hijos, que cada familia sea activa en la oración. Deseo que un día se vean los frutos en la familia. Solamente así podré ofrecerlos a todos como pétalos a Jesús para la realización del plan de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado.