Mensaje del 25 de Agosto de 2009

“¡Queridos hijos! Hoy os invito nuevamente a la conversión. Hijitos, vosotros no sois suficientemente santos y no irradiáis santidad a los demás, por eso orad, orad, orad y trabajad en la conversión personal para que seáis signos del amor de Dios para los demás. Yo estoy con vosotros y os guío hacia la eternidad, que cada corazón debe anhelar. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

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