15/11/2014 – Encuentro con el Padre Ljubo

ljubDios te salve María, llena eres de gracia! … Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Reina de la paz ruega por nosotros. Yo os saludo a todos. Bienvenidos. Espero que alguien se haya quedado en Italia. Me interesa saber quién de vosotros viene por primera vez a Medjugorje, por primera vez en su vida. Bueno para mí también es la primera vez. Yo estoy aquí como sacerdote desde hace 5 años, la Virgen como sabéis viene desde hace 24 años. Se apareció, como han explicado los videntes, el 24 de junio de 1981 cuando vieron a la Virgen sobre la colina con el Niño Jesús en brazos. El primer día aunque estaban asustados, maravillados se marcharon y explicaron: “hemos visto a la Virgen” nadie les creía pero alguno decía “¿quién sabe lo que habréis visto? Id a dormir. Mañana será otro día… veréis mejor las cosas…” otros decían “están drogados, manipulados, tienen alucinaciones” se decía de todo en contra de los videntes, incluso hoy se dice… pero uno de los milagros es que los videntes han permanecido normales hasta ahora. Se les ha hecho todo tipo de análisis, pruebas médicas, investigaciones por parte de médicos, psicólogos, psiquiatras… no sé… ¡todo!

Y todos decían: “los videntes son normales, no tienen alucinaciones, están físicamente sanos, pero lo que ven, con nuestros métodos científicos, con la medicina no se puede fotografiar, porque se trata de una realidad sobrenatural que no se puede fotografiar. Porque la vida no es una foto. La vida es algo más grande, más bonito, porque Dios es vida, Dios es libertad, Dios es amor y esta realidad no se puede fotografiar ni pintar.

Los videntes siempre dicen: nosotros tenemos la confirmación de que somos normales, sois vosotros quienes no la tenéis. Incluso un día un doctor que intentó investigar con todos los aparatos posibles no lo consiguió. Porque la medicina, la psiquiatría, las comisiones de investigación y todos los medios posibles en este mundo no nos pueden demostrar las apariciones de la Virgen

Solo el corazón abierto, el corazón que cree, el corazón que ama puede encontrar a la Virgen.

Una peregrina italiana me preguntó una vez: ¿Por qué la Virgen solo quiere a los videntes? ¿Por qué no se nos aparece también a nosotros? Tampoco a mí la Virgen se me ha aparecido nunca. Nunca he visto a la Virgen con mis ojos, pero la Virgen se puede ver y encontrar incluso con los ojos cerrados. La Virgen nos ama a todos con el mismo amor, reparte su amor entre todos nosotros. La Virgen nos ha dicho: “queridos hijos, venid todos a Medjugorje a verme” y los videntes siempre dicen: “nosotros que la vemos no somos para nada privilegiados respecto a vosotros que no la veis.”

Una vez los videntes le preguntaron a la Virgen por qué no se le aparecía a todo el mundo y la Virgen les dijo: “benditos los que no ven y creen” y yo aún diría: “benditos los que ven” porque seguro que ver a la Virgen es una gracia. Esta gracia es gratuita. Nunca diría que no verla con los ojos es poco o no tan importante como verla con los ojos. Uno que cree, que viene aquí a Medjugorje, puede recibir más gracias que los videntes que la ven. Porque también nosotros aquí en la sala vemos los unos y los otros con los ojos. Pero cuando creemos unos en los otros, cuando nos amamos unos a otros es lo más importante

Incluso cuando murió el papa Juan Pablo II el vidente Ivan lo vio con la Virgen en su aparición. Y todos hacían sensacionalismo de esto. Es una cosa normal. ¿Dónde debería estar el Papa si no con la Virgen? Vemos que creemos poco. La Virgen dice: “Vengo aquí porque sois felices, queridos hijos, y para que estéis todos conmigo en el cielo”. Este es el descubrimiento de las apariciones de la Virgen. Porque nosotros aquí en la tierra vivimos poco, aunque sean 100 años es poco. Dice la Virgen: “Vuestra vida es pasajera, es como una flor, la vida empieza después de la muerte” Aquí en la Tierra decidimos de por vida. Si aquí en la Tierra no sabemos quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos después de la muerte, vivimos en una ignorancia total sin Dios. No sabemos qué hemos venido a hacer a la Tierra. El problema más grande de hoy en día es que no sabemos quiénes somos. Estamos más bien enfermos porque no amamos y porque ni tan siquiera sentimos el amor de Dios. La Virgen dice en un mensaje: “si supierais cuanto os amo, lloraríais de alegría” Si supierais… No tanto como una información, saberlo con la cabeza. Sino saber con todo el ser, con el corazón, lloraríais de alegría. Y se puede llorar no solo de dolor sino también de alegría, porque no estamos huérfanos, no estamos abandonados, perdidos aquí en la Tierra. Ahora no debéis llorar, sino después también podéis llorar.

Tenemos al Padre, tenemos a la Madre que viene a nosotros. Las apariciones como fenómeno no son ninguna novedad. La Biblia entera está llena de apariciones. Nuestra fe se basa en las apariciones. Jesús se apareció muchas veces a los discípulos, las apariciones no son fruto de la fantasía de alguien. Las apariciones en nuestra fe son una cosa normal. La única diferencia entre Medjugorje y todos los demás lugares donde la Virgen se ha aparecido es que la Virgen se está apareciendo aún ahora. Dónde se aparecerá mañana no lo sé pero estoy seguro de que se aparecerá porque La Virgen ascendió al Cielo pero no está permanentemente en el cielo. Una madre no se olvida de sus hijos. Como una madre en una familia.  Como una madre en una familia cuando ve que sus hijos toman el camino equivocado, esta Madre no puede estar callada.  No puede dejar de hablar, de aconsejar, de invitar, de proponer… Esta madre sufre por esto. Y continúa amando, aconsejando, educando. Así se comporta la Virgen.  Para mí las apariciones son el signo de que hay algo en el mundo que no funciona, entre nosotros, en la Iglesia… Porque si todo funcionara correctamente la Virgen no tendría necesidad de aparecerse, de hablar. Vosotros sabéis bien que la Iglesia oficial no ha dicho ni sí ni no a Medjugorje. Algunos están a favor de Medjugorje y otros están en contra y se puede discutir mil años, incluso dos mil y no acabar nunca la discusión. Porque discutiendo no se llega nunca al final ni a nada. Es como si dos hombres hambrientos discutieran por la comida durante un año, después de un año morirían.  Es lo mismo discutir sobre Medjugorje. Para mí personalmente, Medjugorje no es un fenómeno, una aparición, algo sensacionalista para mí Medjugorje es María Santísima. Es la Virgen, nuestra madre y la madre de Jesús. La Virgen en Medjugorje no ha venido a darnos una nueva Revelación, a añadir alguna cosa al Evangelio. Todos lo sabemos. El problema no es saber sino hacer. Todos sabemos que es necesario rezar, que es necesario perdonar, amar, creer… el problema es que no tenemos la fuerza de hacerlo, el problema es que no empezamos a hacerlo.

Todos sabemos que el Evangelio, las enseñanzas de la Iglesia y podemos decir que incluso las apariciones, nos sirven para tomar fuerzas, para animarnos… la Virgen nos dice: “queridos hijos he venido porque solos no podéis y he venido a ayudaros. Yo soy vuestra madre e intercedo por cada uno de vosotros y estaré con vosotros hasta que el Altísimo me lo permita. Dios me ha dejado estar tanto tiempo con vosotros.  La Virgen no es una diosa, es una sierva del Señor.  Nosotros no hemos llamado a la Virgen aquí en Medjugorje. La Virgen ha venido sola a llamarnos a nosotros, y sabe a qué viene y a quién llamar porque siempre nos dice: queridos hijos. Aquí viene mucha gente de países diferentes, de diferentes clases sociales. Para la Virgen somos una sola nación, un único pueblo, para la Virgen somos todos iguales, negros, blancos, rubios… Somos todos sus hijos, para ella somos una única nación, un único pueble, solo somos sus queridos hijos. Como sabéis la aprobación o pronunciamiento de la Iglesia será cuando las apariciones finalicen. La Iglesia no tiene prisa en pronunciarse pero nosotros tenemos prisa y urgencia en convertirnos, en aumentar nuestra fe. No es urgente un reconocimiento oficial porque la Virgen no viene aquí a obligarnos a hacer algo. Para mí Medjugorje no es algo que esté por encima del Evangelio. No es una secta cristiana, no es un descubrimiento en sí. Una persona puede estar cerca de Dios sin Medjugorje; Medjugorje es solo un medio, un don que Dios nos da. Y ¿por qué no tomar todos los dones que Dios nos da aquí?, me pregunto. No es necesario tomar Medjugorje como una solución a nuestra vida, porque no existe oración rápida ni un cristianismo exprés. El cristianismo es un camino, no es una autopista. A menudo este camino está lleno de baches, obstáculos, está sucio… y no es casualidad que la Virgen se apareciera en la colina de las apariciones. Hubiera podido aparecerse en una basílica, en una catedral más grande. Un peregrino me preguntaba por qué la Virgen no se aparecía a un obispo, a un sacerdote… No lo sé… Debemos preguntárselo a la Virgen.  Pero vemos que en todas las apariciones la Virgen se aparece a los niños.  El cardenal Ratzinger, más tarde papa Benedicto, decía que eso era así porque los niños son más puros espiritualmente que los adultos. Los niños comprenden mejor las cosas espirituales. Porque nosotros nos acercamos a Dios con la cabeza y no con el corazón.  El corazón siente miedo, tenemos miedo de creer en Dios. Tenemos miedo de seguir los mandamientos de Dios. Este miedo, estas dudas, esta disidencia hacia Dios… todos llevamos esta herida en nuestro corazón desde Adán y Eva, cuando Satanás convenció a Adán y Eva de que Dios no les quería, que Dios les quería engañar.  Hoy en día lo mismo, tenemos miedo de creer en Dios porque pensamos que estos mandamientos de Dios son un engaño para nosotros.  Es un trabajo que aún hoy en día hace Satanás.  Sobre todo para los jóvenes porque todo lo que ofrece el mundo es más apetecible, más atrayente, más sensacionalista, más divertido. En cambio las cosas de Dios de entrada no nos gustan como cuando la Virgen nos invita a rezar.

La oración es un trabajo duro, difícil, la oración no es algo que nos guste mucho. Cuando oímos “se debe perdonar, amar con el amor de Dios” todas estas cosas que Dios exige de nosotros no son cosas fáciles. En cambio pecar es fácil, porque nos promete mucho, no cuesta nada y al final nos engaña. Jesús y la Virgen María nunca han engañado a nadie que ha creído en ellos. Como sabéis la Virgen ha dicho en un mensaje: “queridos hijos llegará el momento que yo ya no estaré más con vosotros.  Este tiempo es un tiempo de gracia” y también en el último mensaje dice: “Llenad vuestro día con fervientes y breves oraciones. Llenad el día con oraciones para que Satanás, el maligno no os ataque.  Ayunad, renunciad para que Satanás se aleje de vosotros y que la gracia esté con vosotros. Porque no hay otro camino que os lleve a Dios que la oración. Si alguno os dice que sí, no le creáis. No existe.”

Fuente: http://www.medjugorje-oggi.org/incon.htm

Traducción del italiano a cargo del equipo de www.virgendemedjugorje.org