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Mensajes de la Virgen

Mensaje del 2 de enero de 2020

“Queridos hijos, sé que estoy presente en vuestras vidas y en vuestros corazones. Siento vuestro amor, escucho vuestras oraciones y las dirijo a mi Hijo. Pero, hijos míos, mediante mi amor maternal, yo deseo estar en la vida de todos mis hijos. Quiero reunir a todos mis hijos a mi alrededor, bajo mi manto maternal. Por eso, os invito y os llamo a vosotros, apóstoles de mi amor, para que me ayudéis.

Hijos míos, mi Hijo pronunció las palabras “Padre Nuestro”, Padre Nuestro que estás en todas partes y en nuestros corazones, porque Él quiere enseñaros a orar con palabras y sentimientos. Desea que siempre seáis mejores, que viváis el amor misericordioso que es oración y sacrificio ilimitado por los demás.

Hijos míos, dad a mi Hijo amor por el prójimo, dad a vuestro prójimo palabras de consuelo, de compasión y obras de justicia. Todo lo que dais a los demás, apóstoles de mi amor, es acogido por mi Hijo como un regalo. Y estoy con vosotros porque mi Hijo desea que mi amor, como un rayo de luz, reanime vuestras almas y os ayude en la búsqueda de la paz y de la felicidad eterna.

Por eso, hijos míos, amaos los unos a los otros, permaneced unidos por medio de mi Hijo. Sed hijos de Dios, que, todos unidos, pronunciáis el Padre Nuestro con un corazón pleno, abierto y puro. ¡Y no temáis! Os doy las gracias.”

Mensaje del 25 de diciembre de 2019

“¡Queridos hijos! Os traigo a mi Hijo Jesús para que os bendiga y os revele su amor que proviene del Cielo. Vuestro corazón anhela una paz que cada vez está menos presente en la tierra. Es por eso que las personas están lejos de Dios y las almas están enfermas y avanzan hacia la muerte espiritual. Estoy con vosotros, hijos míos, para guiaros en el camino de salvación al que Dios os llama. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje anual del 25 de diciembre de 2019 a Jacov

“Queridos hijos, hoy, en este día de gracia, de manera especial, os invito a abrir vuestros corazones y pedirle a Jesús que fortalezca vuestra fe. Hijos míos, por medio de la oración con el corazón, de la fe y las obras, vosotros sabréis lo que significa vivir una verdadera vida cristiana. A menudo, hijos míos, vuestra vida y vuestros corazones están abrumados por la oscuridad, el dolor y las cruces. No vaciléis en la fe preguntándoos el porqué, toda vez que pensáis que estáis solos y abandonados, más bien abrid vuestros corazones, orad y creed firmemente; entonces vuestro corazón sentirá la cercanía de Dios y que Él nunca os abandona y en cada momento está cerca de vosotros. A través de la oración y de la fe Dios responderá a cada uno de vuestros porqués y convertirá en luz todos vuestros dolores, oscuridades y cruces. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de diciembre de 2019

“Queridos hijos, mientras os miro a vosotros que amáis a mi Hijo, mi Corazón se llena de ternura. Os bendigo con mi bendición maternal.

Con mi bendición maternal bendigo también a vuestros pastores: a ellos que pronuncian las palabras de mi Hijo, que bendicen con Sus manos y que tanto le aman, que están dispuestos a hacer con alegría cualquier sacrificio por Él. Ellos le están siguiendo a Él, que fue el primer Pastor, el primer Misionero.

Hijos míos, apóstoles de mi amor, para todos los que amáis a través de mi Hijo, vivir y trabajar para otros es el gozo y consuelo de la vida terrenal. Si mediante la oración, el amor y el sacrificio el Reino de Dios está en vuestros corazones, entonces vuestra vida será alegre y serena. Entre los que aman a mi Hijo y se aman recíprocamente por medio de Él, no son necesarias las palabras. Una mirada es suficiente para que se escuchen las palabras que no se pronuncian y los sentimientos que no se expresan. Allí donde reina el amor, ya no cuenta el tiempo. Nosotros estamos con vosotros. Mi Hijo os conoce y os ama. El amor es lo que os conduce a mí, y por medio de ese amor, vendré a vosotros y os hablaré de las obras de la salvación. Deseo que todos mis hijos tengan fe y sientan mi amor maternal que os lleva a Jesús. Por eso, hijos míos, dondequiera que vayáis, iluminad con amor y fe, como apóstoles del amor. Os doy las gracias.”

Mensaje del 25 de noviembre de 2019

“Queridos hijos, que este tiempo sea para vosotros tiempo de oración. Sin Dios no tenéis paz. Por eso, hijos míos, orad por la paz en vuestros corazones y en vuestras familias, para que Jesús pueda nacer en vosotros y os dé Su amor y Su bendición. El mundo está en guerra porque los corazones están llenos de odio y de envidia. Hijos míos, se ve en los ojos inquietud porque no habéis permitido a Jesús que nazca en vuestras vidas. Buscadlo, rezad y Él se dará a vosotros en el Niño que es alegría y paz. Yo estoy con vosotros y oro por vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de noviembre de 2019

“Queridos hijos: mi Hijo amado siempre ha orado y glorificado al Padre Celestial. Siempre le ha dicho todo a Él y ha confiado en Su voluntad. Es lo que vosotros, hijos míos, también deberíais hacer, porque el Padre Celestial siempre escucha a sus hijos. Un corazón en un corazón – amor, luz y vida. El Padre Celestial se ha dado mediante un rostro humano, y ese rostro es el rostro de mi Hijo. Vosotros, apóstoles de mi amor, siempre deberíais llevar el rostro de mi Hijo en vuestros corazones y en vuestros pensamientos. Siempre deberíais pensar en Su amor y en Su sacrificio. Deberíais orar de manera que siempre sintáis Su presencia, porque, apóstoles de mi amor, esa es la forma de ayudar a todos aquellos que no conocen a Mi Hijo, que no han conocido Su amor. Hijos míos, leed el Libro del Evangelio que siempre es algo nuevo. Es lo que os une a mi Hijo quien nació para llevar palabras de vida a todos mis hijos y para sacrificarse por todos. Apóstoles de mi amor, guiados por el amor a mi Hijo, llevad amor y paz a todos vuestros hermanos. No juzguéis a nadie. Amad a cada uno mediante el amor de mi Hijo. De esta manera, estaréis cuidando vuestra alma: es lo más precioso que os pertenece verdaderamente. Os doy las gracias.”

Mensaje del 25 de octubre de 2019

”Queridos hijos, hoy os invito a la oración. ¡Que la oración sea un bálsamo para vuestra alma! porque el fruto de la oración es la alegría, es dar, es testimoniar a Dios a los demás a través de vuestras vidas. Hijos míos, al entregaros totalmente a Dios, Él se ocupará de todo y os bendecirá, y vuestros sacrificios tendrán sentido. Estoy con vosotros y os bendigo a todos con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de octubre de 2019

“Queridos hijos: la voluntad y el amor del Padre Celestial hacen que yo esté aquí, en medio de vosotros, para ayudaros con amor maternal al crecimiento de la fe en vuestro corazón, para que podáis comprender verdaderamente el propósito de la vida terrenal y la grandeza de la vida celestial. Hijos míos, la vida terrenal es el camino hacia la eternidad, hacia la verdad y la vida, hacia mi Hijo. Quiero llevaros por ese camino. Vosotros, hijos míos, vosotros que siempre tenéis sed de más amor, verdad y fe, sabed que solo existe una fuente de la cual podéis beber: la confianza en el Padre Celestial, la confianza en Su amor. Abandonaos completamente a Su voluntad y no temáis. Todo lo que sea mejor para vosotros, todo lo que os lleve a la vida eterna, os será dado. Comprenderéis que el propósito de la vida no siempre es ansiar y tener, sino amar y dar. Tendréis verdadera paz y verdadero amor, seréis apóstoles del amor; con vuestro ejemplo haréis que esos hijos míos que no conocen a mi Hijo y Su amor deseen conocerlo. Hijos míos, apóstoles de mi amor, adorad conmigo a mi Hijo y amadlo por encima de todo. Procurad vivir siempre en Su verdad. Os doy las gracias.”

Mensaje del 25 de septiembre de 2019

“Queridos hijos, hoy os invito a orar por mis intenciones para que os pueda ayudar. Hijos míos, rezad el Rosario y meditad los misterios del Rosario, porque también vosotros en vuestra vida atravesáis por alegrías y tristezas. De ese modo, convertiréis los misterios en vuestra vida, porque la vida es un misterio hasta que no la ponéis en las manos de Dios. Así tendréis la experiencia de la fe, como cuando Pedro encontró a Jesús, y el Espíritu Santo le llenó su corazón. También vosotros, hijos míos, estáis llamados a testimoniar viviendo el amor con que Dios os envuelve día a día con mi presencia. Por eso, hijos míos, sed abiertos y orad con el corazón en la fe. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”.

Mensaje del 2 de septiembre de 2019

“Queridos hijos, ¡orad! Rezad el Rosario cada día, esa corona de flores que me enlaza directamente, como Madre, con vuestros dolores, sufrimientos, deseos y esperanzas.

Apóstoles de mi amor, estoy con vosotros por la gracia y el amor de mi Hijo, y os pido oraciones. El mundo tiene mucha necesidad de vuestras oraciones para que las almas se conviertan. Abrid con total confianza vuestros corazones a mi Hijo, y Él escribirá en ellos un resumen de Su palabra: eso es el amor. Vivid un vínculo indisoluble con el Sagrado Corazón de Mi Hijo. Hijos míos, como Madre os digo que ya es hora de que os arrodilléis ante mi Hijo, que lo reconozcáis como vuestro Dios, el centro de vuestra vida. Ofrecedle dones, lo que Él más ama es el amor al prójimo, la misericordia y un corazón puro.

Apóstoles de mi amor, muchos de mis hijos aún no reconocen a mi Hijo como su Dios, aún no han conocido Su amor. Pero vosotros, con vuestra oración pronunciada desde un corazón puro y abierto, con los dones que ofrecéis a mi Hijo, haréis que se abran, incluso los corazones más endurecidos.

Apóstoles de mi amor, el poder de la oración, pronunciada desde el corazón -la poderosa oración llena de amor-, cambia el mundo. Por eso, hijos míos, orad, orad, orad. Yo estoy con vosotros. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de agosto de 2019

“Queridos hijos, orad, trabajad y testimoniad con amor el Reino de los Cielos, para que podáis estar bien aquí en la tierra. Hijos míos, Dios bendecirá el céntuplo vuestro esfuerzo y seréis testigos entre los pueblos, las almas de los no creyentes sentirán la gracia de la conversión y el cielo estará agradecido por vuestros esfuerzos y sacrificios. Hijos míos, testimoniar con el Rosario en la mano que sois míos y decidiros por la santidad. Gracias por haber respondido a mi llamada”

Mensaje del 2 de agosto de 2019

“Queridos hijos, ¡grande es el amor de mi Hijo! Si conocierais la grandeza de su amor, no dejaríais de adorarlo y agradecerle. Él está siempre vivo con vosotros en la Eucaristía, porque la Eucaristía es su Corazón. La Eucaristía es el corazón de la fe.

Él nunca os ha abandonado: aun cuando habéis procurado alejaros de Él, Él de vosotros no se ha alejado. Por eso mi Corazón materno se siente feliz cuando ve que, llenos de amor, regresáis a Él; cuando veo que acudís a Él por el camino de la reconciliación, del amor y de la esperanza.

Mi Corazón materno sabe que, cuando vosotros emprendéis el camino de la fe, sois brotes, capullos, pero, con la oración y el ayuno, seréis frutos, mis flores, los apóstoles de mi amor. Seréis portadores de luz e iluminareis, con amor y sabiduría, a todos alrededor vuestro.

Hijos míos, como Madre os pido: orad, reflexionad, contemplad. Todo lo hermoso, doloroso, alegre, santo, que os ocurre, os hace crecer espiritualmente; hace que en vosotros crezca mi Hijo. Hijos míos, abandonaos en Él, creedle a Él, confiad en Su amor; que sea Él quien os guíe. Que la Eucaristía sea el lugar donde alimentéis vuestras almas, y luego difundid el amor y la verdad, y testimoniad a mi Hijo. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de julio de 2019

“¡Queridos hijos! Mi llamada para vosotros es la oración. Que la oración sea para vosotros alegría y una corona que os una a Dios. Hijos míos, vendrán las pruebas y vosotros no seréis fuertes y el pecado reinará, pero si sois míos venceréis, porque vuestro refugio será el Corazón de mi Hijo Jesús. Por eso, hijos míos, regresad a la oración hasta que la oración se convierta en vida para vosotros, de día y de noche. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de julio de 2019

“Queridos hijos, por voluntad del Padre misericordioso, os he dado y aún os continuaré dando signos evidentes de mi presencia maternal. Hijos míos, es el deseo maternal por la curación de las almas. Es el deseo de que cada hijo mío tenga una fe auténtica, de que viva experiencias prodigiosas bebiendo de la fuente de las palabras de mi Hijo, palabras de vida.

Hijos míos, con Su amor y sacrificio, mi Hijo ha traído al mundo la luz de la fe y os ha mostrado el camino de la fe. Porque, hijos míos, la fe enaltece el dolor y el sufrimiento. La fe auténtica hace la oración más sensible, hace obras de misericordia: una conversación, una ofrenda. Esos hijos míos que tienen fe, fe auténtica, son felices a pesar de todo, porque viven el comienzo de la felicidad celestial en la tierra. Por eso, hijos míos, apóstoles de mi amor, os invito a dar ejemplo de fe auténtica, a llevar luz donde hay oscuridad, a vivir a mi Hijo.

Hijos míos, como Madre os digo: no podéis andar por el camino de la fe y seguir a mi Hijo sin vuestros pastores. Orad para que tengan la fuerza y el amor de guiaros. Que vuestras oraciones estén siempre con ellos. Os doy las gracias.”

Mensaje del 25 de junio de 2019

“¡Queridos hijos! Le doy gracias a Dios por cada uno de vosotros. De manera particular, hijos míos, ¡gracias por haber respondido a mi llamada! Os estoy preparando para nuevos tiempos, para que seáis firmes en la fe y perseverantes en la oración, para que el Espíritu Santo obre a través de vosotros y renueve la faz de la tierra. Oro con vosotros por la paz, que es el don más precioso, aunque Satanás quiere la guerra y el odio. Vosotros, hijos míos, sed mis manos extendidas y caminad orgullosos con Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de junio de 2019

“Queridos hijos, solo un corazón puro y abierto hará que realmente conozcáis a mi Hijo, y que todos los que no conocen su amor lo conozcan a través vuestro. Solo el amor os hará comprender que él es más fuerte que la muerte, porque el amor verdadero ha vencido a la muerte y ha hecho que la muerte no exista.

Hijos míos, el perdón es la forma más sublime del amor. Vosotros, apóstoles de mi amor, debéis orar para que podáis ser más fuertes en el espíritu y podáis comprender y perdonar. Vosotros, apóstoles de mi amor, con la comprensión y con el perdón, dais ejemplo de amor y de misericordia. Poder comprender y perdonar es un don, por el que hay que orar, y que hay que cultivar. Al perdonar, demostráis que sabéis amar.

Mirad, hijos míos, cómo el Padre Celestial os ama con gran amor, con comprensión, perdón y justicia; mirad cómo me da a vosotros, Madre de vuestros corazones. Heme aquí, en medio vuestro, para bendeciros con la bendición maternal, para invitaros a la oración y al ayuno, para deciros que creáis, que tengáis esperanza, que perdonéis, que oréis por vuestros pastores y, sobre todo, que améis incondicionalmente. Hijos míos, seguidme. Mi camino es el camino de la paz y del amor, el camino de mi Hijo. Es el camino que conduce al triunfo de mi Corazón. Os doy las gracias.”

Mensaje del 25 de mayo de 2019

“Queridos hijos: Por su misericordia, Dios me ha permitido estar con vosotros, e instruiros y guiaros hacia el camino de la conversión. Hijos míos, todos vosotros estáis invitados a orar con todo el corazón para que se realice el plan de salvación en vosotros y a través de vosotros. Sed conscientes, hijos míos, de que la vida es breve y os espera la vida eterna según vuestros méritos. Por eso orad, orad, orad para que podáis ser instrumentos dignos en las manos de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de mayo de 2019

“Queridos hijos, con amor maternal os invito a responder al gran amor de mi Hijo, con un corazón puro y abierto, con total confianza. Yo conozco la grandeza de Su amor. Lo llevé dentro de mí, Hostia en el corazón, luz y amor del mundo.

Hijos míos, que yo me dirija a vosotros también es un signo del amor y de la ternura del Padre Celestial, una gran sonrisa llena del amor de mi Hijo, una invitación a la vida eterna.

La Sangre de mi Hijo fue derramada por amor a vosotros. Esa Sangre preciosa es para vuestra salvación, para la vida eterna. El Padre Celestial ha creado al hombre para la felicidad eterna. No es posible que perezcáis vosotros que conocéis el amor de mi Hijo, vosotros que lo seguís. La vida ha vencido: ¡mi Hijo está vivo! Por eso, hijos míos, apóstoles de mi amor, que la oración os muestre el camino y la manera de difundir el amor de mi Hijo, la oración en su forma más sublime. Hijos míos, cuando procuráis vivir las palabras de mi Hijo, también estáis orando. Cuando amáis a las personas con las que os encontráis, estáis difundiendo el amor de mi Hijo. El amor es lo que abre las puertas del Paraíso.

Hijos míos, desde el comienzo he orado por la Iglesia. Por eso, también os invito a vosotros, apóstoles de mi amor, a orar por la Iglesia y sus servidores, por aquellos a quienes mi Hijo ha llamado. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de abril de 2019

“¡Queridos hijos! Este es un tiempo de gracia, un tiempo de misericordia para cada uno de vosotros. Hijos míos, no permitid que el viento del odio y del desasosiego reinen en vosotros y a vuestro alrededor. Vosotros, hijos míos, estáis llamados a ser amor y oración. El diablo desea el desasosiego y el desorden, pero vosotros, hijos míos, sed el gozo de Jesús Resucitado que murió y resucitó por cada uno de vosotros. Él ha vencido la muerte para daros la vida, la vida eterna. Por eso, hijos míos, testimoniad y sentiros orgullosos de haber resucitado en Él. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de abril de 2019

“Queridos hijos, como Madre que conoce a sus hijos, sé que clamáis por mi Hijo. Sé que anheláis la verdad, la paz, lo que es puro y que no es engañoso. Por eso yo, como Madre, me dirijo a vosotros por medio del amor de Dios, y os invito a que, orando con un corazón puro y abierto, podáis conocer por vosotros mismos a mi Hijo, su amor, su Corazón misericordioso.

Mi Hijo veía la belleza en todas las cosas. Él busca el bien en todas las almas, incluso lo pequeño y escondido, para perdonar el mal. Por eso, hijos míos, apóstoles de mi amor, os invito a adorarlo, a agradecerle continuamente y a ser dignos. Porque Él os ha dicho palabras divinas, palabras de Dios, palabras que son para todos y para siempre.

Por eso, hijos míos, vivid la alegría, la serenidad, la unidad y el amor mutuo. Eso es lo que vosotros necesitáis en el mundo de hoy. Así seréis apóstoles de mi amor, así daréis testimonio de mi Hijo de la manera correcta. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de marzo de 2019

¡Queridos hijos! Este es un tiempo de gracia. Así como la naturaleza se renueva para una vida nueva, también vosotros estáis llamados a la conversión. Decidíos por Dios. Hijos míos, vosotros estáis vacíos y no tenéis alegría, porque no tenéis a Dios. Por eso orad hasta que la oración se convierta en vida para vosotros. Buscad en la naturaleza a Dios que os creó, porque la naturaleza habla y lucha por la vida, y no por la muerte. Las guerras reinan en los corazones y en los pueblos, porque vosotros no tenéis paz y no veis, hijos míos, al hermano en vuestro prójimo. Por eso regresad a Dios y a la oración. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!

Mensaje anual del 18 de marzo de 2019 a Mirjana

“Hijos míos, como Madre, como Reina de la Paz, os invito a que acojáis a mi Hijo para que Él pueda otorgaros la paz del alma, para que pueda daros lo que es justo, lo que es bueno para vosotros.

Hijos míos, mi Hijo os conoce. Él vivió la vida del hombre y, al mismo tiempo, la de Dios, una vida maravillosa: cuerpo humano, espíritu divino. Por eso, hijos míos, mientras mi Hijo os mira con sus ojos divinos, penetra en vuestros corazones. Sus ojos, mansos y cálidos, buscan a Él mismo en vuestros corazones. ¿Puede Él encontrarse a sí mismo en vosotros, hijos míos? Acogedlo, y los momentos de dolor y sufrimiento se convertirán en momentos de bienestar. Acogedlo, y tendréis paz en el alma, la difundiréis a todos en torno a vosotros, eso es lo que más necesitáis ahora. ¡Escuchadme, hijos míos!.

Orad por los pastores, por aquellos cuyas manos ha bendecido mi Hijo. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 2 de marzo de 2019

“Queridos hijos, os llamo “apóstoles de mi amor”. Os muestro a mi Hijo que es la verdadera paz y el verdadero amor. Como Madre, por gracia de Dios, deseo conduciros hacia Él. Hijos míos, por eso os invito a que os observéis a vosotros mismos a partir de mi Hijo, a que lo miréis con el corazón y que con el corazón veáis dónde estáis y hacia dónde va vuestra vida. Hijos míos, os invito a que comprendáis que vosotros vivís gracias al amor y al sacrificio de mi Hijo. Le pedís a mi Hijo que sea misericordioso con vosotros, pero también os llamo a la misericordia. Le pedís que sea bueno con vosotros y que os perdone, pero, hijos míos, desde hace tiempo os he rogado que perdonéis y améis a todas las personas que encontréis. Cuando comprendáis mis palabras con el corazón, comprenderéis y conoceréis el verdadero amor y podréis ser apóstoles de ese amor, mis apóstoles, mis queridos hijos. Os doy las gracias” [La Virgen estaba triste]

Mensaje del 25 de febrero de 2019

“¡Queridos hijos! Hoy os invito a una vida nueva. No importa cuántos años tengáis: abrid vuestro corazón a Jesús que os transformará en este tiempo de gracia y vosotros, al igual que la Naturaleza, naceréis a una vida nueva en el amor de Dios y abriréis vuestro corazón al Cielo y a las cosas celestiales. Yo estoy aún con vosotros porque Dios me lo ha permitido por amor a vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada”