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Mensajes de la Virgen

Mensaje del 2 de abril de 2018

“Queridos hijos, por el gran amor del Padre Celestial, estoy con vosotros como vuestra Madre, y vosotros estáis conmigo como hijos míos, como apóstoles de mi amor que continuamente reúno en torno a mí. Hijos míos, vosotros sois aquellos que con la oración os debéis entregar completamente a mi Hijo, que no seáis más vosotros los que vivís sino mi Hijo en vosotros. De manera que todos aquellos que no conocen a mi Hijo, lo vean en vosotros y deseen conocerlo. Orad para que en vosotros vean una decidida humildad y bondad, disponibilidad para servir a los demás; que vean en vosotros que vivís con el corazón la llamada terrenal en comunión con mi Hijo; que vean en vosotros dulzura, ternura y amor hacia mi Hijo, como hacia sus hermanos y hermanas. Apóstoles de mi amor, debéis orar mucho y purificar vuestros corazones, de manera que seáis vosotros los primeros en caminar por la senda de mi Hijo; para que seáis aquellos justos que están unidos a la justicia de mi Hijo. Hijos míos, como mis apóstoles, debéis estar unidos en la comunión que proviene de mi Hijo, para que mis hijos, que no conocen a mi Hijo, reconozcan la comunión del amor, y deseen caminar por el camino de la vida, por la senda de la unión con mi Hijo. Os doy las gracias”

Mensaje del 25 de marzo de 2018

“Queridos hijos, os invito a estar conmigo en oración, en este tiempo de gracia, cuando las tinieblas luchan contra la luz. Orad, hijos míos, confesaos y comenzad una vida nueva en la gracia. Decidíos por Dios y Él os guiará a la santidad, y la Cruz será para vosotros signo de victoria y de esperanza. Sentíos orgullosos de ser bautizados y sed agradecidos en vuestro corazón de ser parte del plan de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

23/3/2018 – Murió Roberto Bignoli, el rockero de María: fue ella quien lo sacó de la droga y de la tristeza

El pasado 13 de marzo de 2018 murió en el Hospital de Rho, en Milán, un músico enamorado de la Virgen, el italiano Roberto Bignoli, a los 61 años. Después de una juventud de rebeldía y drogas, Bignoli se convirtió visitando Medjugorje en 1984. Empezó entonces a crear música pop-rock cristiana.

Su primer álbum cristiano, en 1987, lo dedicó a la Virgen: “Canzone per Maria“. Eran todo temas de espiritualidad mariana. Su discografía en Wikipedia recoge 22 discos, y son varios los de títulos marianos: “Dulcis Maria”, en 2007; el doble CD de 2014 “Le mie canzoni a Maria” y el CD de 2015 “Terra di Maria”.

Un testimonio escrito agradecido
En 2014 publicó su libro-testimonio en italiano “Il mio cuore canta; Medjugorje e la musica di Dio” (Mi corazón canta ..Medjugorje y la musica de Dios). En él habla de su vida y su fe, y de la gente con la que ha tratado y le ha acercado al Señor.

En el prólogo expresaba su convencimiento de que todos los hombres tienen dentro la semilla de la fe, pero las distracciones y eventos de la vida pueden ahogarla o, por el contrario, son libres de dejarla crecer. Ve que la música puede ayudar a ello. Por ejemplo, unos chicos drogadictos escucharon su música y sus palabras en un concierto y decidieron cambiar, entrar en una comunidad terapéutica y dejar las drogas.

Una infancia dura… la música le acogió
Roberto Bignoli contrajo poliomielitis cuando tenía un año, y siempre arrastró secuelas, dificultades motoras y uso de muletas. Su infancia fue dura, en instituciones de acogida, En el internado ya se volcó, adolescente, en la música rock. Vivió la generación “beat”, el “flower power”, incluso las drogas y la cárcel.

Hizo música con figuras comerciales importantes como Vecchioni, De André, Alberto Fortis, Loredana Berté… Pero a partir de cierto momento sus dificultades motoras se fueron agravando y dificultando más su carrera.

Le dijeron: “Jesús te ama”
Eran los años 80, su vida estaba atascada y él vivía con amargura. Unos chicos de la Renovación Carismática le dijeron una sola frase: “Jesús te ama”·

En medio de su desierto vital, esa frase le hizo pensar. “¿Jesús me ama? ¿Cómo? Soy discapacitado, sólo puedo caminar con muletas, no he tenido una verdadera familia, pasé mi infancia en internados e instituciones, me refugié en la falsa libertad de la droga. Creí en la música, pero el negocio musical me descartó. ¿Jesús me ama?”

Peregrinó a Medjugorje y cambió
Era como un reto. Los jóvenes carismáticos le animaron a acudir con ellos en un viaje espiritual a Medjugorje, en Bosnia-Hercegovina, donde se decía que se aparece la Virgen María. Era 1984, y decidió ir. “Quizá por una vez me pase algo bonito”, se dijo.

“Fui con ellos de peregrinación a Medjugorje. Aquel lugar era absolutamente inusual para mí y allí ocurrió el cambio. Es difícil de explicar. Son experiencias internas. Me encontré entre miles de jóvenes de todo el mundo. El ambiente era fantástico. Una sensación de tranquilidad penetró en mi alma. Comencé a orar, a mi manera. Y al final, quise pedir una gracia a Nuestra Señora. No una curación física, ni lo pensé. Pedí encontrar un camino que diera sentido a mi vida“.

Y de vuelta a Italia empezó a experimentar esa transformación. Viajó buscando y encontrando a Dios con los pobres en la India, y con las religiosas de la Madre Teresa en Nepal.

“Encuentro con María y Jesús”
“Creer no es fácil. No lo ha sido para mí. Pero pedí ayuda a Dios, y Él me guió. Me puse a su disposición. Soy una persona como los demás, pero que tuvo un encuentro fundamental, con María y Jesús”.

Esposo y padre de familia, con alegría y serenidad se dedicó a la música cristiana, recibiendo varios premios Unity y en EEUU un Grammy de música cristiana internacional.

Enamorado de la Virgen, contagió su alegría y fe a otras personas, como es el caso de su amigo músico Giacomo Celentano, hijo del famoso cantante y showman Adriano Celentano.

Giacomo lo explicaría así: “Yo sólo fui capaz de descubrir a mi Madre Celestial más tarde, en la edad adulta, a los 30 años. Un día un amigo mío, Roberto Bignoli, cantante cristiano y compositor, me dijo: ‘Giacomo, ¿por qué no vamos a Schio, en el Veneto?; allí, en un pequeño pueblo llamado San Martino se aparece la Virgen’ (estas apariciones no han sido aprobada por la Iglesia n.d.a.). No perdí la oportunidad y fuimos de inmediato todos juntos: yo, Roberto, Katia, entonces todavía mi novia y Paolo. Es un lugar extraordinario (…) Una vez allí respiré un aire diferente de inmediato y experimente paz. Entonces recibí una señal casi de inmediato: en algunos lugares, como por ejemplo cerca de la fuente que se encuentra a medio camino en el Via Crucis, percibí un dulce aroma de rosas, que de acuerdo con la gente del lugar es una de las señales más frecuentes que la Virgen envía a los peregrinos”.

[La historia completa de Giacomo Celentano y la Virgen la explicamos aquí en CariFilii].

Festival “El mundo canta a María” en el santuario mariano de Ta’Pinu (www.tapinu.orgen Gozo (Malta), el pasado verano de 2017; Bignoli fue quien lo creó

El mundo canta a María
Bignoli creó un espectáculo, que luego se convirtió en un festival itinerante, de varios artistas, llamado «Il mondo canta Maria»(www.ilmondocantamaria.it), que se interpretó en numerosos lugares marianos y en diversas plazas públicas. Este festival aún se celebra cada año.

También es famoso su tema “Ballata per Maria”, que nació en 1991 como un “jingle” para Radio María (donde sigue como tema oficial). Se le ocurrió también en Medjugorje, como una oración improvisada. La canción llegaría a millones de personas y aún resuena, como todo un clásico mariano moderno.

“Dulce María, Reina del Amor, tú eres la luz que anuncia la aurora”, dice la canción. Ahora Roberto podrá ver directamente la luz y su aurora que él ha acercado a tantos.

[Contenido publicado originariamente en CariFilii]

 

Fuente: www.religionenlibertad.org

Mensaje anual del 18 de marzo de 2018 a Mirjana

“Queridos hijos, mi vida terrena era simple: amaba y me hacían feliz las pequeñas cosas; amaba la vida, don de Dios, aunque los dolores y sufrimientos traspasaban mi Corazón. Hijos míos, tenía la fuerza de la fe e ilimitada confianza en el amor de Dios. Todos los que tienen la fuerza de la fe son más fuertes. La fe te hace vivir en lo justo, y entonces la luz del amor divino llega siempre en el momento deseado. Esta es la fuerza que sostiene en el dolor y en el sufrimiento. Hijos míos, orad por la fuerza de la fe, confiad en el Padre Celestial y no tengáis miedo. Sabed que ninguna criatura de Dios se perderá, sino que vivirá para siempre. Todo dolor tiene su fin y después comienza la vida en libertad, allí donde todos mis hijos vienen, donde todo retorna. Hijos míos, vuestra lucha es dura, lo será todavía más, pero vosotros seguid mi ejemplo. Orad por la fuerza de la fe, confiad en el amor del Padre Celestial. Yo estoy con vosotros, yo me manifiesto a vosotros, yo os animo. Con inmenso amor maternal acaricio vuestras almas. Os doy las gracias”.

Mensaje del 2 de marzo de 2018

“Queridos hijos, grandes obras ha hecho en mí el Padre Celestial, como las hace en todos aquellos que tiernamente lo aman y lo sirven con fe. Hijos míos, el Padre Celestial os ama y por su amor yo estoy aquí con vosotros. Él os habla, ¿por qué no queréis ver los signos? Con Él todo es más fácil: el dolor vivido con Él se vuelve más tenue porque existe la fe. La fe ayuda en el dolor y sin la fe el dolor lleva a la desesperación. El dolor vivido y ofrecido a Dios enaltece. ¿Acaso no ha sido mi Hijo quien por su doloroso sacrificio ha salvado el mundo? Como Madre vuestra estaba con Él en el dolor y en el sufrimiento, como estoy con todos vosotros. Hijos míos, estoy con vosotros en la vida, en el dolor, en el sufrimiento, en la alegría y en el amor. Por eso tened esperanza. La esperanza hace comprender que la vida está ahí. Hijos míos yo os hablo, mi voz habla a vuestra alma, mi Corazón habla a vuestro corazón. ¡Oh apóstoles de mi amor!, cuánto os ama mi Corazón materno, cuántas cosas deseo enseñaros. Cuánto desea mi Corazón materno que estéis completos, y podáis estarlo solamente cuando en vosotros el alma, el cuerpo y el amor estén unidos. Os ruego, como hijos míos: orad por la Iglesia y sus servidores —vuestros pastores; que la Iglesia sea como mi Hijo la desea: pura como agua de manantial y llena de amor. ¡Os doy las gracias!”.

Mensaje del 25 de febrero de 2018

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia os invito a todos a abriros y a vivir los Mandamientos que Dios os ha dado para que éstos os guíen, a través de los Sacramentos, por el camino de la conversión. El mundo y las tentaciones del mundo os prueban; vosotros, hijos míos, mirad las criaturas de Dios que, en belleza y humildad Él os ha dado e, hijos míos, amad a Dios sobre todas las cosas y Él os guiará en el camino de la salvación. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de febrero de 2018

“Queridos hijos, vosotros a quienes mi Hijo ama, vosotros a los que yo amo inmensamente con amor maternal, no permitáis que el egoísmo y el amor propio reinen en el mundo; no permitáis que el amor y la bondad estén ocultos. Vosotros que sois amados y que habéis conocido el amor de mi Hijo, recordad que ser amados significa amar. Hijos míos, tened fe. Cuando tenéis fe, sois felices y difundís la paz; vuestra alma exulta de alegría. En esa alma está mi Hijo. Cuando os dais por la fe, cuando os dais por amor, cuando hacéis el bien a vuestro prójimo, mi Hijo sonríe en vuestra alma. Apóstoles de mi amor, yo me dirijo a vosotros como Madre, os reúno en torno a mí y deseo conduciros por el camino del amor y de la fe, por el camino que conduce a la Luz del mundo. Por causa del amor y de la fe estoy aquí; porque deseo con mi bendición maternal daros esperanza y fuerza en vuestro camino. Porque el camino que conduce a mi Hijo no es fácil: está lleno de renuncias, de entrega, de sacrificio, de perdón y de mucho, mucho amor. Pero ese camino conduce a la paz y a la alegría. Hijos míos, no creáis en las falsas voces que os hablan de cosas falsas y de una falsa luz. Vosotros, hijos míos, volved a la Sagrada Escritura. Con inmenso amor os miro y por gracia de Dios me manifiesto a vosotros. Hijos míos, venid conmigo, que vuestra alma exulte de alegría. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de enero de 2018

“Queridos hijos, que este tiempo sea para vosotros tiempo de oración, para que el Espíritu Santo, a través de la oración, descienda sobre vosotros y os de la conversión. Abrid vuestros corazones y leed la Sagrada Escritura, para que, por medio de los testimonios, también vosotros podáis estar más cerca de Dios. Hijos míos, buscad sobre todo a Dios y las cosas de Dios y dejad las terrenales a la tierra, porque Satanás os atrae al polvo y al pecado. Estáis llamados a la santidad y habéis sido creados para el Cielo. Por eso, buscad el Cielo y las cosas celestiales. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de enero de 2018

“Queridos hijos, cuando en la Tierra llega a faltar el amor, cuando no se encuentra el camino de la salvación, yo, la Madre, vengo a ayudaros para que conozcáis la verdadera fe, viva y profunda; para ayudaros a que améis de verdad. Como Madre anhelo vuestro amor recíproco, vuestra bondad y vuestra pureza. Mi deseo es que seáis justos y os améis. Hijos míos, sed alegres en el espíritu, sed puros, sed niños. Mi Hijo decía que amaba estar entre los corazones puros, porque los corazones puros son siempre jóvenes y alegres. Mi Hijo os decía que perdonéis y os améis. Sé que esto no siempre es fácil: el sufrimiento hace que crezcáis en el espíritu. Para poder crecer cada vez más espiritualmente, debéis perdonar y amaros sincera y verdaderamente. Muchos hijos míos en la Tierra no conocen a mi Hijo, no lo aman; pero vosotros, que amáis a mi Hijo, vosotros que lo lleváis en el corazón, orad, orad y, orando, sentid a mi Hijo junto a vosotros, que vuestra alma respire su Espíritu. Yo estoy en medio de vosotros y os hablo de pequeñas y grandes cosas. No me cansaré nunca de hablaros de mi Hijo, amor verdadero. Por eso, hijos míos, abridme vuestros corazones, permitidme que os guíe maternalmente. Sed apóstoles del amor de mi Hijo y del mío. Como Madre os pido: no olvidéis a aquellos que mi Hijo ha llamado para guiaros. Llevadlos en el corazón y orad por ellos. Os doy las gracias”

Mensaje del 25 de diciembre de 2017

“Queridos hijos, hoy os traigo a mi Hijo Jesús, para que os dé su paz y su bendición. Hijos míos, os invito a todos a que viváis y testimoniéis las gracias y los dones que habéis recibido. ¡No temáis! Orad para que el Espíritu Santo os conceda la fuerza para ser testigos alegres y personas de paz y de esperanza. Gracias por haber respondido a mi llamada”.

Mensaje anual del 25 de diciembre de 2017 a Jacov

En la última aparición diaria del 12 de septiembre de 1998, la Virgen le dijo a Jakov Colo que tendría una aparición cada año, el 25 de diciembre. Así ha ocurrido también este año. La Virgen vino con el Niño Jesús en brazos. La aparición comenzó a las 14:07 y duró 10 minutos, después dio el siguiente mensaje:

“Queridos hijos, hoy, en este día de gracia, os invito a pedir al Señor el don de la fe. Hijos míos, decidíos por Dios y comenzad a vivir y a creer en lo que Dios os pide. Creer, hijos míos, significa poner vuestras vidas en las manos de Dios, en las manos del Señor que os ha creado y que os ama inmensamente. No seáis creyentes solo con palabras, sino testimoniad vuestra fe a través de las obras y con vuestro ejemplo personal. Hablad con Dios, con vuestro Padre. Abridle y entregadle vuestros corazones y veréis cómo vuestros corazones cambian y cómo vuestra vida admirará las obras de Dios. Hijos míos, no hay vida sin Dios, por eso Yo, como vuestra Madre, intercedo y le pido a mi Hijo que renueve vuestros corazones y llene vuestra vida con su inmenso Amor. Gracias por haber respondido a mi llamada”.

Mensaje del 2 de diciembre de 2017

“Queridos hijos, os hablo como vuestra Madre, Madre de los justos, Madre de aquellos que aman y sufren, Madre de los santos. Hijos míos, también vosotros podéis ser santos, eso depende de vosotros. Santos son aquellos que aman sin medida al Padre Celestial, aquellos que lo aman sobre todas las cosas. Por eso, hijos míos, procurad siempre ser mejores. Si procuráis ser buenos, podéis ser santos, sin pensar que lo sois. Si pensáis que sois buenos, no sois humildes y la soberbia os aleja de la santidad. En este mundo inquieto, lleno de amenazas, vuestras manos, apóstoles de mi amor, deberían estar extendidas en oración y misericordia.

A mí, hijos míos, regaladme el Rosario, esas rosas que tanto amo. Mis rosas son vuestras oraciones dichas con el corazón y no solo recitadas con los labios. Mis rosas son vuestras obras de oración, de fe y de amor. Cuando mi Hijo era pequeño, me decía que mis hijos serían numerosos y me traerían muchas rosas. Yo no lo comprendía. Ahora sé que esos hijos sois vosotros, que me traéis rosas cuando amáis a mi Hijo sobre todas las cosas, cuando oráis con el corazón, cuando ayudáis a los más pobres. ¡Esas son mis rosas! Esa es la fe que hace que todo en la vida se haga por amor, que no se conozca la soberbia, que se esté pronto a perdonar; nunca juzgar y tratar siempre de comprender al propio hermano. Por eso, apóstoles de mi amor, orad por aquellos que no saben amar, por aquellos que no os aman, por aquellos que os han hecho mal, por aquellos que no han conocido el amor de mi Hijo. Hijos míos, esto es lo que pido de vosotros, porque recordad: orar significa amar y perdonar. Os doy las gracias.”

Mensaje del 25 de noviembre de 2017

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia, os invito a orar. Rezad y buscad la paz, hijos míos. Él, que vino aquí, a la Tierra, para daros su paz, sin importar quiénes sois ni lo que sois -Él, mi Hijo, vuestro Hermano- a través de mí os invita a la conversión, porque sin Dios no tenéis futuro ni vida eterna. Por eso, creed y orad, y vivid en gracia y a la espera de vuestro encuentro personal con Él. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de noviembre de 2017

“Queridos hijos, al miraros reunidos en torno a mí, vuestra Madre, veo muchas almas puras, a muchos hijos míos que buscan el amor y la consolación, pero que nadie os la ofrece. Veo también a aquellos que hacen el mal, porque no tienen buenos ejemplos, no han conocido a mi Hijo: ese bien que es silencioso y se difunde a través de las almas puras, es la fuerza que sostiene este mundo. Los pecados son muchos, pero también existe el amor. Mi Hijo me envía a vosotros, la Madre, la misma para todos, para que os enseñe a amar y comprendáis que sois hermanos. Él desea ayudaros. Apóstoles de mi amor, es suficiente un vivo deseo de fe y amor y mi Hijo lo aceptará; pero debéis ser dignos, tener buena voluntad y corazones abiertos. ¡Mi Hijo entra en los corazones abiertos! Yo, como Madre, deseo que lleguéis a conocer mejor a mi Hijo, Dios nacido de Dios, para que conozcáis la grandeza de Su amor, del que vosotros tenéis tanta necesidad. Él ha tomado sobre sí vuestros pecados, ha obtenido la redención para vosotros, y a cambio, os ha pedido que os améis los unos a los otros. Mi Hijo es amor, Él ama a todos los hombres sin distinción, a los hombres de todas las naciones y de todos los pueblos. Si vivierais, hijos míos, el amor de mi Hijo, Su Reino estaría ya en la Tierra. Por eso, apóstoles de mi amor, orad, orad para que mi Hijo y Su amor estén más cerca de vosotros, para poder ser ejemplo del amor y poder ayudar a todos aquellos que no han conocido a mi Hijo. Nunca olvidéis que mi Hijo, Uno y Trino, os ama. Orad y amad a vuestros pastores. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de octubre de 2017

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia os invito a que seáis oración.  Todos vosotros tenéis problemas, aflicciones, sufrimientos e inquietudes, que los Santos sean para vosotros modelo y exhortación a la santidad. Dios estará cerca de vosotros y seréis renovados en la búsqueda por medio de vuestra conversión personal. La fe será esperanza para vosotros y la alegría comenzará a reinar en vuestros corazones.  ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de octubre de 2017

“Queridos hijos, como Madre yo os hablo con palabras simples, pero llenas de amor y de solicitud por mis hijos que, por medio de mi Hijo, me habéis sido confiados. Mi Hijo, que es del eterno presente, os habla con palabras de vida y siembra amor en los corazones abiertos. Por eso os pido, apóstoles de mi amor: tened corazones abiertos, siempre dispuestos a la misericordia y al perdón. Por mi Hijo, perdonad siempre al prójimo, porque así la paz estará en vosotros. Hijos míos, preocuparos por vuestra alma, porque es lo único que en realidad os pertenece. Os olvidáis de la importancia de la familia. La familia no debería ser lugar de sufrimiento y dolor, sino lugar de comprensión y ternura. Las familias que intentan vivir según mi Hijo viven en amor recíproco. Desde que mi Hijo era pequeño, me decía que para Él todos los hombres son sus hermanos. Por eso recordad, apóstoles de mi amor, que todos los hombres que encontráis, son familia para vosotros; hermanos según mi Hijo. Hijos míos, no perdáis el tiempo pensando en el futuro con preocupación. Que vuestra única preocupación sea, cómo vivir bien cada momento según mi Hijo: he ahí la paz. Hijos míos, no olvidéis nunca orar por vuestros pastores. Orad para que puedan acoger a todos los hombres como hijos suyos y sean para ellos padres espirituales según mi Hijo. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de septiembre de 2017

“¡Queridos hijos! Os invito a ser generosos en la renuncia, en el ayuno y en la oración por todos los que están en la prueba, y son vuestros hermanos y hermanas. De manera especial, os pido que oréis por los sacerdotes y por todos los consagrados, para que amen con más fervor a Jesús, para que el Espíritu Santo llene sus corazones de gozo; para que testimonien el Cielo y los misterios celestiales. Muchas almas están en pecado, porque no hay quienes se sacrifiquen y oren por su conversión. Yo estoy con vosotros y oro por vosotros para que vuestros corazones puedan estar llenos de alegría. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje del 2 de septiembre de 2017

“Queridos hijos, ¡quién mejor que yo puede hablaros del amor y del dolor de mi Hijo! He vivido con Él, he sufrido con Él. Durante la vida terrena he experimentado el dolor, porque fui madre. Mi Hijo amaba los pensamientos y las obras del Padre Celestial, el verdadero Dios. Y, como Él me decía, había venido para redimiros. Yo escondía mi dolor en el amor, y vosotros, hijos míos, tenéis numerosas preguntas. No comprendéis el dolor. No comprendéis que, a través del amor de Dios, debéis aceptar el dolor y soportarlo. Cada criatura de Dios lo experimentará en menor o mayor medida, pero, con la paz en el alma y en estado de gracia, la esperanza existe: es mi Hijo, Dios, nacido de Dios. Sus palabras son la semilla de la vida eterna que, sembradas en las almas buenas, producen numerosos frutos. Mi Hijo ha llevado sobre sí el dolor porque ha tomado sobre sí vuestros pecados. Por eso, hijos míos, apóstoles de mi amor, vosotros que sufrís, sabed que vuestros dolores se convertirán en luz y en gloria. Hijos míos, mientras soportáis el dolor, mientras sufrís, el Cielo entra en vosotros. Y vosotros, dad un poco de Cielo y mucha esperanza a quienes tenéis alrededor. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de agosto de 2017

“Queridos hijos, hoy os invito a ser personas de oración. Orad hasta que la oración se convierta en alegría para vosotros y en un encuentro con el Altísimo. Él transformará vuestro corazón y vosotros os convertiréis en personas de amor y de paz. No olvidéis, hijos míos, que Satanás es fuerte y desea alejaros de la oración. No olvidéis que la oración es la llave secreta del encuentro con Dios. Por eso estoy con vosotros, para guiaros. ¡No desistáis de la oración! Gracias por haber respondido a mi llamada”

Mensaje del 2 de agosto de 2017

“Queridos hijos, por voluntad del Padre Celestial, como Madre de Aquel que os ama, estoy aquí con vosotros para ayudaros a conocerlo, a seguirlo. Mi Hijo os ha dejado las huellas de sus pies para que os sea más fácil seguirlo. No temáis, no estéis inseguros, yo estoy con vosotros. No os dejéis desanimar, porque es necesaria mucha oración y mucho sacrificio por aquellos que no oran, aquellos que no aman y no conocen a mi Hijo. Ayudadlo viendo en ellos a vuestros hermanos. Apóstoles de mi amor, prestad atención a mi voz en vosotros, sentid mi amor materno. Por eso, orad; orad actuando, orad dando, orad con amor, orad con las obras y con los pensamientos, en el Nombre de mi Hijo. Cuanto más amor deis tanto más recibiréis; el amor surgido del Amor ilumina el mundo; la redención es amor y el amor no tiene fin.  Cuando mi Hijo venga de nuevo a la Tierra buscará el amor en vuestros corazones. Hijos míos, Él ha hecho por vosotros muchas obras de amor: yo os enseño a verlas, a comprenderlas y a darle gracias amándolo y perdonando siempre de nuevo al prójimo; porque amar a mi Hijo significa perdonar. A mi Hijo no se lo ama si no se sabe perdonar al prójimo, si no se intenta comprenderlo, si se lo juzga. Hijos míos, ¿de qué os sirve la oración si no amáis y no perdonáis? Os doy las gracias”.

Mensaje del 25 de julio de 2017

“Queridos hijos! Sed oración y reflejo del amor de Dios para todos los que están lejos de Dios y de los Mandamientos de Dios. Hijos míos, sed fieles y decididos en la conversión y trabajad en vosotros mismos a fin de que la santidad de la vida pueda hacerse verdad para vosotros. Exhortaros al bien a través de la oración para que vuestra vida en la Tierra sea más agradable. Gracias por haber respondido a mi llamada”

Mensaje del 2 de julio de 2017

“Queridos hijos, os doy las gracias porque respondéis a mis llamadas y porque os reunís en torno a mí, vuestra Madre Celestial. Sé que pensáis en mí con amor y esperanza, y yo también siento amor hacia todos vosotros, como también lo siente mi amadísimo Hijo que, en su amor misericordioso, siempre y de nuevo me envía a vosotros. Él, que se hizo hombre, que era y es Dios, Uno y Trino; Él, que por vuestra causa ha sufrido en el cuerpo y en el alma. Él, que se ha hecho Pan para nutrir vuestras almas, y así salvarlas. Hijos míos, os enseño cómo ser dignos de Su amor, a dirigir a Él vuestros pensamientos, a vivir a mi Hijo. Apóstoles de mi amor, os envuelvo con mi manto porque, como Madre, deseo protegeros. Os pido: orad por todo el mundo. Mi Corazón sufre, los pecados se multiplican, son muy numerosos. Pero con vuestra ayuda, que sois humildes, modestos, llenos de amor, ocultos y santos, mi Corazón triunfará. Amad a mi Hijo por encima de todo y a todo el mundo por medio de Él. No olvidéis nunca que cada hermano vuestro lleva en sí algo precioso: el alma. Por eso, hijos míos, amad a todos aquellos que no conocen a mi Hijo, para que, por medio de la oración y del amor que proviene de esta, puedan ser mejores; para que la bondad en ellos pueda vencer, para que las almas se salven y tengan vida eterna. Apóstoles míos, hijos míos, mi Hijo os ha dicho que os améis los unos a los otros. Que esto esté escrito en vuestros corazones y con la oración procurad vivir este amor. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de junio de 2017

“Queridos hijos: Hoy quiero agradeceros vuestra perseverancia e invitaros a abriros a la oración profunda. Hijos míos, la oración es el corazón de la fe y de la esperanza en la vida eterna. Por eso, orad con el corazón hasta que vuestro corazón cante con gratitud a Dios Creador que os ha dado la vida. Yo estoy con vosotros, hijos míos, y os traigo mi bendición maternal de paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de junio de 2017

“Queridos hijos, como en otros lugares donde he venido, también aquí os llamo a la oración. Orad por aquellos que no conocen a mi Hijo, por aquellos que no han conocido el amor de Dios; contra el pecado; por los consagrados: por aquellos que mi Hijo ha llamado a tener amor y espíritu de fortaleza para vosotros y para la Iglesia. Orad a mi Hijo, y el amor que experimentáis por Su cercanía, os dará fuerza y os dispondrá para las obras de amor que vosotros haréis en su Nombre. Hijos míos, estad preparados: ¡este tiempo es un momento crucial! Por eso yo os llamo nuevamente a la fe y a la esperanza. Os muestro el camino a seguir: el de las palabras del Evangelio. Apóstoles de mi amor, el mundo tiene mucha necesidad de vuestras manos alzadas al Cielo, hacia mi Hijo y hacia el Padre Celestial. Es necesaria mucha humildad y pureza de corazón. Confiad en mi Hijo y sabed vosotros que siempre podéis ser mejores. Mi Corazón materno desea que vosotros, apóstoles de mi amor, seáis pequeñas luces del mundo; que iluminen allí donde las tinieblas desean reinar: que con vuestra oración y amor mostréis el camino correcto, y salvéis almas. Yo estoy con vosotros. ¡Os doy las gracias!”