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Mensajes de la Virgen

Mensaje del 25 de marzo de 2021

“Queridos hijos, también hoy estoy con vosotros para deciros: hijos míos, quien reza no le tiene miedo al futuro y no pierde la esperanza. Vosotros habéis sido elegidos para llevar alegría y paz, porque sois míos. He venido aquí con el nombre de Reina de la Paz, porque el diablo quiere la aflicción y la guerra; quiere llenar vuestro corazón con el miedo al futuro; y el futuro es de Dios. Por eso, sed humildes y orad, y dejad todo en manos del Altísimo que os ha creado. ¡Gracias, queridos hijos, por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje anual del 18 de marzo de 2021 a Mirjana

“¡Queridos hijos! Os invito maternalmente a volver a la alegría y a la verdad del Evangelio; a regresar al amor de mi Hijo, porque Él os espera con los brazos abiertos; a que todo lo que hagáis en la vida, lo hagáis con mi Hijo, con amor, para que seáis bendecidos; a que vuestra espiritualidad sea interior y no solo exterior. Solo así seréis humildes, generosos, llenos de amor y alegres. Y mi Corazón maternal se regocijará con vosotros. Os doy las gracias”

Mensaje del 25 de febrero de 2021

“¡Queridos hijos! También hoy Dios me ha permitido estar con vosotros para invitaros a la oración y al ayuno. Vivid este tiempo de gracia y sed testigos de esperanza porque, os repito, hijos míos: con la oración y el ayuno incluso las guerras pueden ser suprimidas. Hijos míos, creed y vivid en la fe, y con la fe este tiempo de gracia; mi Inmaculado Corazón no os abandona a ninguno de vosotros en el desasosiego si recurre a mí. Intercedo por vosotros ante el Altísimo y oro por la paz en vuestros corazones y por la esperanza en el futuro. ¡Gracias por haber respondido mi llamada”

Mensaje del 25 de enero de 2021

“Queridos hijos, en este tiempo os invito a la oración, al ayuno y a la renuncia, para que seáis más fuertes en la fe. Este es el tiempo del despertar y del renacer. Así como la naturaleza se da, también vosotros, hijos míos, pensad en todo lo que habéis recibido; sed portadores alegres de la paz y del amor para que estéis bien en la tierra. Anhelad el cielo, porque en el cielo no hay tristeza ni odio. Por eso, hijos míos, decidíos de nuevo por la conversión y que la santidad reine en vuestras vidas. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 25 de diciembre de 2020

“Queridos hijos: Os traigo al Niño Jesús que os trae la paz, Él, que es el pasado, el presente y el futuro de vuestro vivir. Hijos míos, no permitáis que se apaguen vuestra fe y la esperanza en un futuro mejor, porque habéis sido elegidos para ser testigos de esperanza en cada ocasión. Por eso estoy aquí con Jesús para que os bendiga con Su paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje anual del 25 de diciembre de 2020 a Jacov

“Queridos hijos, también hoy Jesús está aquí a vuestro lado. Aun cuando pensáis que estáis solos y no hay luz en vuestra vida, Él está ahí y nunca os ha dejado ni se ha alejado de vosotros. La luz de Su Nacimiento ilumina este mundo y vuestra vida. Su Corazón está siempre abierto para recibir cada sufrimiento vuestro, cada tentación, miedo y necesidad. Sus manos están extendidas hacia vosotros para abrazaros como un padre y deciros lo importante que sois para Él, cuánto os ama y se preocupa por Sus hijos. Hijos míos, ¿vuestro corazón está abierto a Jesús? ¿Habéis puesto vuestra vida completamente en sus manos? ¿Habéis aceptado a Jesús como vuestro padre, a quien siempre podéis acudir y encontrar en Él consuelo y cuánto necesitáis para vivir la verdadera fe?.

Por eso, hijos míos, entregad vuestro corazón a Jesús y permitid que gobierne vuestras vidas, porque solo así podréis aceptar el presente y podréis enfrentar el mundo en el que hoy vivís. Con Jesús, todo miedo, sufrimiento y dolor desaparece, cuando vuestro corazón acepta Su voluntad y todo lo que llega a vuestra vida. Jesús os dará la fe para aceptarlo todo y nada os alejará de Él, porque os toma firmemente de la mano sin permitir que os alejéis y os perdáis en los momentos difíciles, porque Él se ha convertido en el Señor de vuestras vidas. Os bendigo con mi bendición maternal”.

Mensaje del 25 de noviembre de 2020

“Queridos hijos, este es un tiempo de amor, de afabilidad, de oración y de alegría. Rezad, hijos míos, para que el Niño Jesús nazca en vuestros corazones. Abrid vuestros corazones a Jesús que se da a cada uno de vosotros. Dios me ha enviado a ser alegría y esperanza en este tiempo. Y yo os digo: sin el Niño Jesús no tenéis la ternura ni el sentimiento del Cielo que están escondidos en el Recién Nacido. Por eso, hijos míos, trabajad en vosotros mismos. Al leer la Sagrada Escritura descubriréis el nacimiento de Jesús y la alegría, como en los primeros días que Medjugorje dio a la humanidad. La historia será verdadera: lo que también hoy se repite en vosotros y en torno a vosotros. Trabajad y construid la paz a través del sacramento de la Confesión. Reconciliaros con Dios, hijos míos, y veréis milagros en torno a vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 25 de octubre de 2020

“Queridos hijos, en este tiempo os llamo a regresar a Dios y a la oración. Invocad la ayuda de todos los Santos con el fin de que sean para vosotros ejemplo y ayuda. Satanás es fuerte y lucha por atraer cuantos corazones sea posible. Quiere la guerra y el odio. Por eso llevo tanto tiempo con vosotros, para conduciros por el camino de la salvación, hacia Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. Hijos míos, regresad al amor a Dios y Él será vuestra fuerza y vuestro refugio. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 25 de septiembre de 2020

“¡Queridos hijos! Estoy con vosotros durante tanto tiempo porque Dios es grande en Su amor y en mi presencia. Os invito, hijos míos: regresad a Dios y a la oración. Que el amor sea la medida de vuestra vida, y no olvidéis, hijos míos, que la oración y el ayuno hacen milagros en vosotros y a vuestro alrededor. Que todo lo que hagáis sea para la gloria de Dios; entonces el cielo llenará vuestro corazón de alegría y sentiréis que Dios os ama y que me está enviando para salvaros y salvar la tierra en la que vivís. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 25 de agosto de 2020

“Queridos hijos: este es un tiempo de gracia. Estoy con vosotros y os llamo nuevamente, hijos míos: regresad a Dios y a la oración hasta que la oración se convierta en alegría para vosotros. Hijos míos, no tendréis futuro ni paz mientras en vuestra vida no iniciéis la conversión personal y un cambio hacia el bien. El mal cesará y la paz reinará en vuestros corazones y en el mundo. Por eso, hijos míos, orad, orad, orad. Estoy con vosotros e intercedo ante mi Hijo Jesús por cada uno de vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 25 de julio de 2020

“¡Queridos hijos! En este tiempo turbulento, en que el demonio está cosechando almas para atraerlas hacia sí, os llamo a una oración perseverante para que en la oración descubráis al Dios del amor y de la esperanza. Hijos míos, tomad la cruz en vuestras manos. Que ella sea para vosotros estímulo de que el amor triunfa siempre, especialmente ahora que la cruz y la fe son rechazadas. Con vuestras vidas, sed reflejo y ejemplo de que la fe y la esperanza aún están vivas y que un mundo nuevo de paz es posible. Estoy con vosotros e intercedo por vosotros ante mi Hijo Jesús. ¡Gracias por haber respondido mi llamada!”

Mensaje del 25 de junio de 2020

“Queridos hijos: escucho vuestras súplicas y oraciones e intercedo por vosotros ante mi Hijo Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida. Hijos míos, regresad a la oración, abrid vuestros corazones en este tiempo de gracia y emprended el camino de la conversión. Vuestra vida es pasajera y sin Dios no tiene sentido. Por eso estoy con vosotros, para guiaros hacia la santidad de la vida, para que cada uno descubra la alegría de vivir. Hijos míos, os amo a todos y os bendigo con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 25 de mayo de 2020

“Queridos hijos: orad conmigo para que todos vosotros tengáis una vida nueva. En vuestros corazones, hijos míos, sabéis lo que hay que cambiar: regresad a Dios y a Sus Mandamientos, para que el Espíritu Santo pueda cambiar vuestras vidas y la faz de esta tierra, que necesita de una renovación en el Espíritu. Hijos míos, sed oración para todos los que no oran, sed alegría para todos los que no ven una salida, sed portadores de luz en la oscuridad de este tiempo turbulento. Orad y pedid la ayuda y la protección de los Santos, para que también vosotros podáis anhelar el Cielo y las realidades celestiales. Estoy con vosotros y a todos os protejo y bendigo con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 25 de abril de 2020

“¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para vosotros una exhortación a la conversión personal. Hijos míos, orad en soledad al Espíritu Santo para que os fortalezca en la fe y en la confianza en Dios, con el fin de que podáis ser testigos dignos del amor que Dios os regala a través de mi presencia. Hijos míos, no permitáis que las pruebas endurezcan vuestro corazón y que la oración sea como un desierto. Sed un reflejo del amor de Dios y testimoniad con vuestras vidas a Jesús Resucitado. Estoy con vosotros y os amo a todos con mi amor maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 25 de marzo de 2020

“¡Queridos hijos! He estado con vosotros todos estos años para conduciros por el camino de la salvación. Regresad a mi Hijo, regresad a la oración y al ayuno. Hijos, permitid que Dios le hable a vuestro corazón, porque Satanás reina y quiere destruir vuestras vidas y la tierra por la que camináis. Sed valientes y decidíos por la santidad. Veréis la conversión en vuestros corazones y en vuestras familias; la oración será escuchada, Dios atenderá vuestras súplicas y os dará la paz. Estoy con vosotros y os bendigo a todos con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje anual del 18 de marzo de 2020 a Mirjana

“¡Queridos hijos! Mi Hijo, en cuanto Dios, siempre ha mirado más allá del tiempo. Yo, como Vuestra Madre, a través de Él veo en el tiempo. Veo cosas hermosas y cosas tristes. Pero veo que aun hay amor y que hay que hacer que éste se conozca.

Hijos míos, no podéis ser felices si no os amáis unos a otros, si no tenéis amor en cada situación y en cada momento de vuestra vida. Yo, como Madre, vengo a vosotros por medio del amor para ayudaros a conocer el verdadero amor y a conocer a mi Hijo. Por eso os llamo a que, de nuevo, tengáis cada vez más sed de amor, fe y esperanza. La única fuente de la que podéis beber es la confianza en Dios, mi Hijo.

Hijos míos, en tiempos de inquietud y de renuncia, sólo buscad el rostro de mi Hijo. Solo vivid sus palabras y no temáis. Orad y amad con sentimientos sinceros, con buenas obras, y ayudad a que el mundo cambie y mi Corazón triunfe. Como mi Hijo, yo os digo que os améis unos a otros, porque sin amor no hay salvación. ¡Os doy las gracias, hijos míos!”.

La Virgen le dijo a Mirjana que no tendrá más la aparición extraordinaria del día 2 de cada mes. Por lo cual la verá, de ahora en adelante, solo el 18 de marzo.

Mensaje del 2 de marzo de 2020

“Queridos hijos: vuestro amor puro y sincero atrae mi corazón materno. Vuestra fe y confianza en el Padre Celestial son rosas fragantes que me ofrecéis: el ramo de rosas más hermoso, compuesto de vuestras oraciones, de obras de misericordia y amor.

Apóstoles de mi amor, vosotros que os esforzáis por seguir sinceramente a mi Hijo con un corazón puro, vosotros que sinceramente lo amáis, sed vosotros los que ayudéis, sed un ejemplo para quienes aún no han conocido el amor de mi Hijo. Pero, hijos míos, no solo con palabras sino también con obras y sentimientos puros con los que glorificáis al Padre Celestial.

Apóstoles de mi amor, es tiempo de vigilia y a vosotros os pido amor; no es para juzgar a nadie, porque el Padre Celestial juzgará a todos. Os pido a vosotros que améis, que difundáis la verdad, porque la verdad es antigua: ella no es nueva, ella es eterna. Ella es la verdad. Ella da testimonio de la eternidad de Dios. Llevad la luz de mi Hijo y dispersad la oscuridad que quiere envolveros cada vez más. No tengáis miedo: por la gracia y el amor de mi Hijo estoy con vosotros. Os doy las gracias.”

Mensaje del 25 de febrero de 2020

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia, quiero ver vuestros rostros transformados en oración. Vosotros estáis tan inundados por las preocupaciones terrenales que ni siquiera sentís que la primavera está a las puertas. Hijos míos, vosotros estáis llamados a la penitencia y a la oración. Así como la naturaleza lucha en silencio por una vida nueva, también vosotros estáis llamados a abriros a Dios en oración, en quien encontraréis la paz y el calor del sol primaveral en vuestros corazones. ¡Gracias, queridos hijos, por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de febrero de 2020

“Queridos hijos, por obra de la decisión y del amor de Dios, he sido elegida para ser la Madre de Dios y la Madre vuestra. Pero también por mi voluntad y por mi amor ilimitado hacia el Padre Celestial y mi completa confianza en Él, mi cuerpo fue el cáliz del Dios-hombre. He estado al servicio de la verdad, del amor y de la salvación, como estoy aquí ahora, entre vosotros, para invitaros, hijos míos, apóstoles de mi amor, a ser portadores de la verdad; para invitaros a que, por medio de vuestra voluntad y  amor por mi Hijo, difundáis Sus palabras, palabras de salvación. Para que con vuestros actos mostréis, a quienes no han conocido a mi Hijo, Su amor. La fuerza la encontraréis en la Eucaristía, en mi Hijo que os nutre con Su cuerpo y os fortalece con Su sangre.

Hijos míos, juntad vuestras manos y mirad la Cruz en silencio. De esa manera, obtenéis la fe para que la podáis difundir, obtenéis la verdad para que podáis discernir, obtenéis el amor para saber realmente cómo amar. Hijos míos, apóstoles de mi amor, juntad las manos, mirad la Cruz: solo en la Cruz está la salvación. ¡Os agradezco!”

Mensaje del 25 de enero de 2020

“¡Queridos hijos! Hoy os invito a que recéis aún más, hasta que en vuestro corazón sintáis la santidad del perdón. Debe haber santidad en las familias, porque, hijos míos, no hay futuro para el mundo sin amor ni santidad, porque vosotros os dais en santidad y en alegría a Dios Creador que os ama con inmenso amor. Por eso Él me envía a vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de enero de 2020

“Queridos hijos, sé que estoy presente en vuestras vidas y en vuestros corazones. Siento vuestro amor, escucho vuestras oraciones y las dirijo a mi Hijo. Pero, hijos míos, mediante mi amor maternal, yo deseo estar en la vida de todos mis hijos. Quiero reunir a todos mis hijos a mi alrededor, bajo mi manto maternal. Por eso, os invito y os llamo a vosotros, apóstoles de mi amor, para que me ayudéis.

Hijos míos, mi Hijo pronunció las palabras “Padre Nuestro”, Padre Nuestro que estás en todas partes y en nuestros corazones, porque Él quiere enseñaros a orar con palabras y sentimientos. Desea que siempre seáis mejores, que viváis el amor misericordioso que es oración y sacrificio ilimitado por los demás.

Hijos míos, dad a mi Hijo amor por el prójimo, dad a vuestro prójimo palabras de consuelo, de compasión y obras de justicia. Todo lo que dais a los demás, apóstoles de mi amor, es acogido por mi Hijo como un regalo. Y estoy con vosotros porque mi Hijo desea que mi amor, como un rayo de luz, reanime vuestras almas y os ayude en la búsqueda de la paz y de la felicidad eterna.

Por eso, hijos míos, amaos los unos a los otros, permaneced unidos por medio de mi Hijo. Sed hijos de Dios, que, todos unidos, pronunciáis el Padre Nuestro con un corazón pleno, abierto y puro. ¡Y no temáis! Os doy las gracias.”

Mensaje del 25 de diciembre de 2019

“¡Queridos hijos! Os traigo a mi Hijo Jesús para que os bendiga y os revele su amor que proviene del Cielo. Vuestro corazón anhela una paz que cada vez está menos presente en la tierra. Es por eso que las personas están lejos de Dios y las almas están enfermas y avanzan hacia la muerte espiritual. Estoy con vosotros, hijos míos, para guiaros en el camino de salvación al que Dios os llama. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje anual del 25 de diciembre de 2019 a Jacov

“Queridos hijos, hoy, en este día de gracia, de manera especial, os invito a abrir vuestros corazones y pedirle a Jesús que fortalezca vuestra fe. Hijos míos, por medio de la oración con el corazón, de la fe y las obras, vosotros sabréis lo que significa vivir una verdadera vida cristiana. A menudo, hijos míos, vuestra vida y vuestros corazones están abrumados por la oscuridad, el dolor y las cruces. No vaciléis en la fe preguntándoos el porqué, toda vez que pensáis que estáis solos y abandonados, más bien abrid vuestros corazones, orad y creed firmemente; entonces vuestro corazón sentirá la cercanía de Dios y que Él nunca os abandona y en cada momento está cerca de vosotros. A través de la oración y de la fe Dios responderá a cada uno de vuestros porqués y convertirá en luz todos vuestros dolores, oscuridades y cruces. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de diciembre de 2019

“Queridos hijos, mientras os miro a vosotros que amáis a mi Hijo, mi Corazón se llena de ternura. Os bendigo con mi bendición maternal.

Con mi bendición maternal bendigo también a vuestros pastores: a ellos que pronuncian las palabras de mi Hijo, que bendicen con Sus manos y que tanto le aman, que están dispuestos a hacer con alegría cualquier sacrificio por Él. Ellos le están siguiendo a Él, que fue el primer Pastor, el primer Misionero.

Hijos míos, apóstoles de mi amor, para todos los que amáis a través de mi Hijo, vivir y trabajar para otros es el gozo y consuelo de la vida terrenal. Si mediante la oración, el amor y el sacrificio el Reino de Dios está en vuestros corazones, entonces vuestra vida será alegre y serena. Entre los que aman a mi Hijo y se aman recíprocamente por medio de Él, no son necesarias las palabras. Una mirada es suficiente para que se escuchen las palabras que no se pronuncian y los sentimientos que no se expresan. Allí donde reina el amor, ya no cuenta el tiempo. Nosotros estamos con vosotros. Mi Hijo os conoce y os ama. El amor es lo que os conduce a mí, y por medio de ese amor, vendré a vosotros y os hablaré de las obras de la salvación. Deseo que todos mis hijos tengan fe y sientan mi amor maternal que os lleva a Jesús. Por eso, hijos míos, dondequiera que vayáis, iluminad con amor y fe, como apóstoles del amor. Os doy las gracias.”