26/12/2015 – Padre Slavko: Deseo guiaros hacia la oración con el corazón

slavkoMaría sabe que esto es algo que debemos aprender y quiere ayudarnos a hacerlo. Son dos cosas las que nos dice María -dar espacio a la oración y la oración personal- como condición indispensable para la oración con el  corazón. Nadie puede rezar con el corazón si no se ha decidido por la oración y es entonces cuando de verdad empieza la oración con el corazón.

¿Cuántas veces hemos oído hablar de la oración con el corazón en Medjugorje y cómo se hace para rezar con el corazón? ¿Cómo se debe rezar para que de verdad sea una oración con el corazón?

Todos podemos rápidamente empezar a rezar con el corazón porque rezar con el corazón significa rezar con amor. Rezar con amor no quiere decir saber rezar bien y haber memorizado bien la mayor parte de las oraciones. Significa en cambio empezar a rezar cuando lo pide María  y de la manera que lo hemos hecho al principio de sus apariciones.

Así pues, si alguien dice “no sé rezar, pero si tú me pides que lo haga lo empezaré a hacer” es entonces cuando empieza la oración con el corazón. En cambio si pensamos que rezaremos cuando sepamos hacerlo entonces no rezaremos nunca.

La oración es una manera de hablar y por lo tanto imaginar ¿qué pasaría si decidiéramos solo hablar por ejemplo una lengua cuando la habláramos bien? En cierta manera no estaremos nunca al nivel de hablar esa lengua de manera perfecta y de hecho cuando alguien empieza a aprender una lengua extranjera empieza con palabras sencillas, practicando, repitiendo  muchas veces, cometiendo errores hasta que al fin aprende de verdad esa lengua. Uno debe ser perseverante, valiente y empezar de alguna manera e ir avanzando con la oración cotidiana y entonces aprenderemos a rezar con el corazón.

Esta es la condición de todo lo demás, de lo que María nos habla en el resto del mensaje. María dice….

Solo así entenderéis que vuestra vida está vacía sin la oración. A menudo cuanto tenemos el corazón vacío  buscamos cosas que llenen ese vacío.

Y es aquí donde a menudo empieza el camino erróneo de las personas.  Cuando el corazón esta vacío empezamos a caminar hacia cosas que nos hacen daño.

Es el vacío del alma que nos lleva al alcohol y a las drogas. Es el vacío del alma que genera comportamientos violentos, sentimientos negativos y  malos hábitos. En cambio si el corazón recibe el testimonio de la conversión, entonces se da cuenta que ha sido el vacío del corazón que lo ha empujado hacia el pecado. Por esto es importante que nos decidamos por la oración y que en ella descubramos la plenitud de la vida y esta plenitud nos transmite la fuerza de liberarnos del pecado, de los malos hábitos y de empezar una vida  que valga la pena vivir.
Después María subraya

Descubriréis el sentido de la vida cuando descubráis a Dios en la oración.

Dios es Fuente de vida, de amor, de paz y alegría. Dio es la luz y es nuestro camino. Si estamos cercanos a Dios, nuestra vida tendrá un cambio y esto independientemente de cómo nos encontremos en ese momento, ya estemos enfermos o sanos, ricos o pobres, porque este descubrimiento de la vida sobrevive y domina cualquier situación que encontremos en la vida.

Este descubrimiento solo lo podemos encontrar en Dios y gracias a ello podremos ver que cada cosa toma valor. Aunque cometamos un pecado, incluso aunque el pecado sea grave, también la gracia es grande. En cambio si nos alejamos de Dios se vive en la oscuridad, todo pierde color, todas las cosas son iguales, todo se vuelve irreconocible y así no hay manera de encontrar el camino.  Por eso es fundamental estar cerca de Dios.

Al final María nos implora

Por eso hijitos míos, abrid la Puerta de vuestro corazón a Dios y sabed qué es lo que os lo cierra. Está bien que  rindamos cuentas de todo lo que nos sucede, tanto de lo bueno como de lo malo.  Cuando las cosas van bien se corre el riego de alejarse de Dios y de los otros. Se cierra el corazón a Dios y a los otros.

Lo mismo puede pasar cuando se sufre porque entonces se cierra el corazón y se culpa a Dios y a los otros de nuestros sufrimientos y nos rebelamos contra Dios, ya sea por odio, dolor  o por depresión. Todo esto nos puede hacer perder el sentido de la vida  pero además cuando las cosas nos van bien nos olvidamos de Dios fácilmente y cuando las cosas empiezan a ir mal se vuelve a buscarlo.

¿Cuántas personas han empezado a rezar solo cuando el dolor ha golpeado la puerta de su corazón? Y entonces podemos preguntarnos  ¿podemos esperar que ahora que las cosas van mal  nos decidamos a abrir nuestro corazón a Dios? Es justo en este momento  cuando debemos darnos cuenta de que al final siempre quiere nuestro bien. Y por eso no es justo pensar que es la voluntad de Dios que suframos.  Porqué si luego se lo decimos a otro, ¿qué pensará entonces de nuestro Dios? ¿Qué imagen se hará de nuestro Dios?  Pensará que es Él quiere nuestro sufrimiento.

Cuando sufrimos, cuando las cosas van mal, no debemos decir que es la voluntad de Dios.   La voluntad de Dios  es que a través de nuestro sufrimiento, nosotros podamos crecer en su amor, en su paz y en su fe. Para entenderlo mejor, pensemos en un niño que sufre y que les dice a sus amigos que son sus padres los que desean su sufrimiento. ¿Qué pensarían los amigos? Naturalmente nada bueno. Y es por eso que en el silencio de nuestro corazón debemos reflexionar sobre nuestro comportamiento y buscar qué es lo que ha hecho cerrar la puerta de nuestro corazón a Dios, o qué ha ayudado en cambio a abrirla.  La alegría de la que habla María es una alegría evangélica, la alegría de la que Jesús habla en el Evangelio.

Es una alegría que no excluye el dolor, los problemas, las dificultades, las persecuciones porque es una alegría que trasciende a todos y que lleva a la revelación de la vida eterna junto a Dios. En el amor y la alegría eterna. Uno dijo una vez “la oración no cambia el mundo, la oración cambia a la persona que después, a su vez cambia al mundo”.

Queridos amigos os invito ahora en nombre de María, aquí en Medjugorje, a optar por la oración, a optar por acercaros a Dios, a acercaros a Él en el descubrimiento de vuestra vida. Nuestro encuentro con Dios cambiará nuestra vida y entonces estaremos capacitados para poder mejorar las relaciones con nuestra familia, con la Iglesia, con todo el mundo.

Queridos hijos, también hoy os invito a la oración. Sabéis queridos hijos que Dios concede gracias especiales en la oración; por eso rezad para que podáis comprender todo lo que yo os ofrezco aquí. Os invito queridos hijos a la oración con el corazón. Tenéis que saber que sin oración no podréis entender todo lo que Dios programa a través de cada uno de vosotros. Por eso rezad. Deseo que a través de cada uno de vosotros se realice el deseo de Dios, que crezca todo lo que Dios os ha dado en el corazón.

Dios Padre nuestro te damos gracias por ser nuestro Padre, por llamarnos y desear estar con nosotros. Te damos gracias  porque con la oración te podemos encontrar. Liberarnos de todo lo que nos sofoca. Liberarnos del orgullo y del egoísmo, de la superficialidad. Despierta nuestro deseo de encontrarte. Perdónanos si a menudo nos alejamos de ti y si te culpamos de nuestro sufrimiento y soledad. Te damos gracias porque deseas que recemos, en tu nombre, por nuestras familias, por la Iglesia, por todo el mundo. Te imploramos que nos concedas la gracia de abrirnos a la oración. Bendice a todos los que rezan, que así puedan encontrarte y a través de ti encuentren un significado a la vida. Da a todos los que rezan la alegría que viene de la oración. Te pedimos también por los que han cerrado su corazón a Ti, que están alejados de Ti porque ahora están bien pero te pedimos también por los que han cerrado el corazón porque están sufriendo. Abre nuestro corazón a tu amor para que a través de tu hijo Jesucristo podamos ser testimonios de tu amor. Amén.

Fuente: http://medjugorje.altervista.org/doc/pslavko/99-Desidero-guidarvi-verso-la-preghiera-del-cuore.php

Traducción del italiano a cargo del equipo de www.virgendemedjugorje.org