Grupos de Oración “María Reina de la Paz”

I.    INVITACIÓN DE LA VIRGEN A FORMAR GRUPOS DE ORACIÓN

La Virgen en Medjugorje ha pedido que se establezcan grupos de oración. Según el Padre Slavko Barbaric, director espiritual de los niños al inicio de las apariciones, la finalidad de los grupos de oración es que sean como una cadena de eslabones en todo el mundo para que los planes de Dios puedan verse cumplidos. También es deseo de la Virgen que entremos en una vida de oración compartida, en comunión, que nos ayude a crecer espiritualmente.

El primer grupo de oración se inició en Medjugorje el 4 de julio de 1982 con la participación de Ivan y se sigue reuniendo en la colina de las apariciones. Más tarde se creó el grupo de oración de Jelena. María lo dirigió a través de las locuciones interiores que Ella misma le transmitía. Sin lugar a dudas estos dos grupos han servido y sirven de modelo para muchos peregrinos de todo el mundo cuando regresan a sus hogares.

Hay varios mensajes de la Virgen que nos invitan a crear grupos de oración. En el mensaje del 25 de septiembre del año 2000 dado a la vidente Marija Pavlovic, se ve muy clara esa invitación y además nos explica sus maravillosos frutos:

“¡Queridos hijos! Hoy os invito a abriros a la oración. Que la oración se convierta en gozo para vosotros. Renovad la oración en vuestras familias, formad grupos de oración, y así, experimentaréis el gozo en oración y comunión. Todos los que oráis y sois miembros de grupos de oración, estáis abiertos a la voluntad de Dios en el corazón y testimoniáis gozosamente el amor de Dios. Yo estoy con vosotros y os llevo a todos en mi corazón y os bendigo con mi bendición materna. Gracias por haber respondido a mi llamada”

II.   CÓMO FORMAR UN GRUPO DE ORACIÓN

El Padre Slavko nos dice: “…es muy fácil formar un grupo de oración, la clave es una persona que se decida a orar, y luego busque a otra persona para que se le una. Si después de preguntar a nuestro alrededor nadie quiere añadirse al grupo de oración, entonces debemos acudir a los ancianos o a los enfermos y preguntarles si nos permiten visitarlos quizás una vez por semana para rezar el Rosario con ellos…”

El Padre Slavko en su libro Oren con un corazón gozoso, nos recomienda que en los grupos de oración, además de rezar el Rosario y leer las Sagradas Escrituras, se hable abiertamente sobre nuestras experiencias con Dios en la oración. Una vez se ha construido esta confianza, es cuando se puede hablar libremente sobre lo que sucede en nuestros corazones, y entonces se produce ese gozo y comunión. Así los carismas tienen la oportunidad de crecer.

Los grupos de oración son necesarios para aprender a orar, y ayudan a permanecer en el camino correcto. También es importante contar si es posible con la presencia de un sacerdote o que por lo menos acompañe ocasionalmente al grupo para que éste no se desvíe en su proceder.

Es recomendable reunirse en el mismo lugar y fijar un día y una hora que convenga a la mayoría. En esos grupos no se deben incluir mensajes o revelaciones privadas o personales de los miembros del grupo ni de otras personas o videntes que no cuenten con la debida aprobación de la Iglesia.

Finalmente, para que el grupo de oración crezca en compromiso y profundidad, es imprescindible la oración personal diaria de cada uno de los miembros y la ayuda de unos por otros.

El mismo Catecismo de la Iglesia Católica en el número 2689 comenta que “los Grupos de oración, o escuelas de oración, son hoy uno de los signos y uno de los acicates de la renovación de la oración en la Iglesia”

Y el Papa Benedicto XVI en  su encuentro con los Obispos de Suiza el 9 de noviembre del 2006 comentó “Debemos multiplicar esas escuelas de oración, donde se enseñe a orar juntos, donde se pueda aprender la oración personal en todas sus dimensiones: como escucha silenciosa de Dios, como escucha que penetra en su Palabra, que penetra en su silencio, que sondea su acción en la historia y en mi persona; comprender también su lenguaje en mi vida y luego aprender a responder orando con las grandes plegarias de los Salmos del Antiguo y del Nuevo Testamento”.

III.  TIPOS DE GRUPOS DE ORACIÓN

Como explica el Padre Francisco A. Verar, se pueden formar diversos tipos de grupos de oración y cada uno puede ver a cuál de ellos va a formar parte:

Grupo de oración en familia

-  El primer grupo de oración es el que se crea en la familia. Esto sucede cuando los padres oran con los hijos y los hijos con los padres. La oración por la paz, el amor y la reconciliación dentro de la familia es absolutamente necesaria.

-  Si la familia quiere ser una verdadera familia cristiana, rezará junta el Rosario y también leerá las Sagradas Escrituras. Sin la oración en familia, los hijos nunca podrán crecer en la Fe, y es una gran responsabilidad de los padres encontrar el lugar correcto para la oración en familia. Todos sabemos cuán difícil puede ser crear este tiempo, y todos conocemos perfectamente las excusas. El trabajo de los padres, la agitación constante, la televisión y todas las otras excusas, no son una razón válida para no dedicar un tiempo a la oración. Existe en verdad una sola razón por la que uno no ora en familia, y es la falta de amor a Dios y la falta de Fe en los corazones.

-  Las familias con hijos pequeños pueden orar inclusive cuando los pequeños aún no son capaces de sentarse quietos durante todo un Rosario, pero sí pueden hacerlo por un rato. Uno puede esperar que estén quietos por un rato, pero luego hay que dejarlos que jueguen con algo, siempre que sean conscientes de que uno está orando o leyendo las Sagradas Escrituras. Esta experiencia es muy importante para los hijos más pequeños y nunca debemos decir que los niños pequeños no entienden, porque ellos entienden muy, pero muy bien cuando sus padres y hermanos mayores están juntos en paz y en oración. Por eso hay que empezar a orar y así el resto de la familia eventualmente se abrirá a la oración. (P. Savko – Comentario del mensaje 25 septiembre 2000)

Grupo de oración en la parroquia

-  Este grupo está abierto a todos los fieles, sin límite de participantes. A diferencia de los otros dos grupos de oración, es recomendable que haya Adoración Eucarística.

-  Hay que solicitar el permiso del párroco. Si es en la Iglesia, se deberá recordar que están en la casa de Dios y el grupo debe actuar reverentemente en todo momento.

-  Cuando se le preguntó a la Virgen si era necesario formar un grupo de oración en la parroquia de Santiago Apóstol de Medjugorje ella respondió: “Es necesario. Pero no sólo aquí. Las comunidades de oración son necesarias en todas las parroquias” (Mensaje del 11 de abril de 1982)

Grupo de oración con los amigos

-  El sentido de este grupo, es poder crecer en oración, en amistad y conocimiento de Dios, y así poderse ayudar mutuamente entre sus integrantes. Esta oración compartida les hará crecer espiritualmente dando la posibilidad de hacer algún servicio a la Iglesia y al prójimo.

-  No hay un número concreto para la formación de este tipo de grupo de oración, pero lo ideal sería que no sobrepasara las 10 personas. Es importante entender que no se trata de una reunión social.

IV.  ESTRUCTURA ELEMENTAL DE UN GRUPO DE ORACIÓN

Aquí presentamos la estructura del grupo de oración propuesta por el P. Slavko que os invitamos a seguir. Aunque ésta no debe ser rígida, es conveniente que contenga todas las partes que se proponen. Según el tiempo que se disponga, se puede extender más en una parte o en otra. Por ejemplo, en el compartir ideas, en la reflexión del mensaje, en los cantos… También es preferible, que lo que se haga sea con el corazón, por lo tanto mejor empezar con poco y bien, que hacer mucho y mal.

a.  Invocación al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es quien nos guía siempre en el camino de la Santidad. San Pablo nos explica que no puede haber autentica oración sin la presencia del Espíritu en nosotros. En efecto, escribe: “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables…” (Rm 8, 26-27)

“Lo más importante es orar al Espíritu Santo para que descienda sobre vosotros. Cuando uno lo posee lo tiene todo. La gente se equivoca al invocar solamente a los Santos cuando piden algo” (Mensaje del 21 de octubre de 1983)

b.  Purificación del corazón: perdón y arrepentimiento. La participación debe ser espontánea y voluntaria. Presentemos todos los problemas y dificultades que sintamos en esos momentos y que nos impiden entrar en oración. Entreguemos al Señor nuestro desánimo o nuestra aridez espiritual y todo nuestro cansancio físico o mental. Pidamos al Señor nos ilumine para abrirle completamente nuestros corazones.

“Queridos hijos, hoy también deseo mostraros cuánto os amo. Pero me duele no poder ayudaros a cada uno a comprender mi amor. Por lo tanto, queridos hijos, os invito a la oración y al abandono total a Dios, porque Satanás quiere alejarlos de Dios por medio de las cosas de todos los días y tomar el primer lugar en vuestras vidas. Por eso, queridos hijos, orad continuamente. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” (Mensaje del 16 de octubre de 1986)

c.  Oración con el corazón; Adoración, Alabanza, Gracias. Oración espontánea y voluntaria de Adoración, Alabanza y Acción de Gracias. Con nuestros corazones abiertos, expresemos a nuestro Dios nuestro amor por Él y lo que Él representa para nosotros. En este momento podemos aprovechar para darle gracias por todos los favores recibidos.

“¡Queridos hijos! Hoy os invito a todos a regocijarse continuamente por la vida que Dios os concede. Mis queridos hijos, regocijaos en Dios el Creador, porque Él os ha creado de manera tan maravillosa. Orad para que vuestras vidas estén llenas de una gozosa acción de gracias que brote desde vuestro corazón, como un río de alegría. Mis queridos hijos, dad incesantemente gracias a Dios por todo lo que poseemos, por cada pequeño don que Dios os ha concedido. De esa forma, la bendición gozosa de Dios descenderá siempre sobre vuestras vidas. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” (Mensaje 25 de agosto de 1988)

d.  Santo Rosario meditado (abierto a la oración de petición y de intercesión). El Rosario, precisamente a partir de la experiencia de María, es una oración marcadamente contemplativa. Sin esta dimensión se desnaturalizaría. Como subrayó Pablo VI: Sin contemplación, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: “Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud a su locuacidad” (Mt 6,7).

Por su naturaleza, el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso que favorezca, en quien ora, la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza”. El Rosario es a la vez meditación y súplica. La plegaria insistente a la Madre de Dios se apoya en la confianza de que su materna intercesión lo puede todo ante el corazón de su Hijo.

“¡Queridos hijos! Hoy os invito a comenzar a rezar el Rosario con una Fe viva, así podré ayudaros. Vosotros, queridos hijos, deseáis recibir gracias pero no oráis. Yo no puedo ayudaros porque vosotros no decidís actuar. Queridos hijos, os invito a rezar el Rosario de tal manera, que se convierta para vosotros en un compromiso que estéis dispuestos a cumplir con alegría. Así podréis comprender por qué estoy desde hace tanto tiempo con vosotros. Yo deseo enseñaros a orar. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” (Mensaje del 12 de junio de 1986)

e.  Lectura del Mensaje del mes de nuestra Madre María. Se lee el mensaje del mes -preferentemente el último o del mes anterior- y después se hace una reflexión comunitaria, donde cada miembro voluntariamente puede compartir lo que le inspira o suscita el mensaje, o una parte de él que le haya conmovido especialmente.

“¡Queridos hijos! Hoy os bendigo de una manera especial con mi bendición maternal e intercedo ante Dios por vosotros, para que Él os conceda el regalo de la conversión del corazón. Desde hace años, Yo os llamo y os exhorto a una vida espiritual profunda y a la simplicidad, pero vosotros sois tan fríos. Por eso, queridos hijitos, tomad en serio los mensajes y vividlos, para que vuestra alma no se entristezca cuando Yo no esté ya más con vosotros y cuando ya no os guíe como a niños indecisos en vuestros primeros pasos. Por eso, queridos hijos, leed cada día los mensajes que Yo os he dado y transformadlos en vida. Yo os amo y por eso os invito a todos al camino de la salvación con Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” (Mensaje del 25 de diciembre de 1989)

f.   Lectura del Santo Evangelio. Se lee la lectura del domingo siguiente para así prepararse durante el resto de la semana, pero también puede escogerse la lectura del día. Se puede hacer una reflexión comunitaria, donde cada miembro voluntariamente comparte lo que le inspira el Santo Evangelio.

“¡Queridos hijos! Quiero que vosotros entendáis que Yo soy vuestra Madre, que Yo quiero ayudaros y llamaros a la oración. Sólo por medio de la oración vosotros podéis entender y aceptar mis mensajes y ponerlos en práctica en vuestras vidas. Leed la Sagrada Escritura, vividla y orad para entender los signos de los tiempos. Estos son tiempos especiales. Por eso, Yo estoy con vosotros para atraeros a mi Corazón y al Corazón de mi Hijo Jesús. Queridos hijos, Yo quiero que vosotros seáis hijos de la luz y no de la oscuridad. Por tanto, vivid lo que Yo os estoy diciendo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” (Mensaje del 25 de agosto de 1993)

g.  Oración Final. Podemos hacer una oración final o canto a la Virgen. También podemos hacer la consagración a María Santísima o al Sagrado Corazón de Jesús.

Agradezcamos por fin, la posibilidad de participar en un grupo de oración, tal como se ha hecho desde las primeras comunidades cristianas. De esta manera podemos hacer experiencia de lo que Jesús dijo en el evangelio, “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Mt 18, 20)

Àngel Blanch
Equipo de la Asociación Cultural Amor de Déu