21/10/2013 – Testimonio de Cristian Filice de Cosenza – Italia, curado de esclerosis lateral amiotrófica en Medjugorje: nos cuenta su historia

Cristian Filice.fwQueríamos ir allí como una familia, con serenidad, sin esperar nada de este viaje. En el Año de la Fe, la enfermedad nos ha acercado aún más a la fe y gracias a ella pudimos entender que la vida es un don, la vida es bella.

Sentir la presencia de Dios cerca de mí nos ha proporcionado la fuerza para seguir adelante y luchar.

Vicka se me acercó, me impuso las manos y me abrazó. Le dije: “soy un enfermo de ELA y soy feliz”, y le pedí una oración por mi mujer y por mi hija.

Entonces sentí una cascada de gracia de la cabeza a los pies.

Ni siquiera sacamos una foto, de tan ocupados que estábamos con las actividades y la espiritualidad.

Leí el mensaje… era como una anticipación de lo que estaba a punto de suceder y además acababa diciendo que la vida es un don, algo que siempre he podido percibir durante mi enfermedad.

Estar allí, adorar al Santísimo… estaba muy concentrado en mis oraciones, orando por otro chico… no pedía nada para mí, pero entonces me llegó la llamada de que tenía que subir al monte, explicándome incluso cómo, dónde y con quién tenía que hacerlo. Mientras escuchaba esta descripción que recibí durante la adoración, era consciente de que estaba en condiciones de subir al monte.

Le dije a Francesca “mañana subimos al monte”, ella me contestó “¡tú estás loco!”… me tocaba las piernas, las piernas congeladas. Pasé una noche tranquila, ni siquiera tuve que conectar el respirador… esperaba el amanecer, el nuevo día que iba a coincidir con MI nuevo día.

Llegamos a la mañana del jueves. Con la silla de ruedas llego a los pies del monte, me levanto y empiezo a subir. Nunca tuve ninguna duda… sentía las manos tranquilas, bonitas, fuertes, solo tenía problemas a nivel respiratorio, así que de vez en cuando parábamos y descansaba un rato. Los demás no entendían nada de lo que estaba ocurriendo.

Llegamos hasta la cima. Incluso en ese momento repetía a la Virgencita “Virgen mía, aún estás a tiempo, yo no me enfadaré…”. Vicka nos invitaba a quedarnos tranquilos: “No os preocupéis”.

Hemos efectuado análisis diagnósticos de los que se desprende el daño neurológico y me han confirmado que se detecta una notable mejora, que en una patología neurovegetativa como es la de la ELA no se da nunca. Los médicos no tienen una explicación de lo que pasó. Me preguntaron si me había sometido a algún tipo de experimentación con células estaminales, pero yo tomaba exclusivamente los medicamentos paliativos.

Seguiré haciendo lo que he hecho hasta ahora: luchar con más fuerza que nunca por los derechos de los enfermos. Y además, siempre seguiré el camino de la fe ya que a pesar de padecer una enfermedad tan grave como la ELA, gracias a la presencia de Dios – te hablo de mi experiencia – pudimos reaccionar siempre con mayor fuerza y fe.

Fuente: Un raggio di luce – http://www.tenonline.it
Traducción del italiano a cargo del equipo de
www.virgendemedjugorje.org