Testimonio del Obispo Seamus Hegarty, de Irlanda

El Obispo Seamus Hegarty, de la diócesis de Derry, en Irlanda, es uno de los muchos prelados que han hecho una peregrinación privada a Medjugorje. Él viajó allí en Julio de 1987 ( cuando él era Obispo de Raphoe) y posteriormente dio este testimonio.

Yo había oído tanto hablar sobre el fenómeno de Medjugorje, que cuando pude, me organicé para ir allí durante cinco días en Julio de 1987. Yo fui, claro, como un peregrino privado, como una persona privada.

Yo quedé enormemente impresionado por cada persona, tanto por los parroquianos locales, como por aquellos que visitan Medjugorje de todas partes de Europa y de más allá. Yo tuve también una impresión muy clara que aquí en Medjugorje estás tratando con un centro de oración, penitencia y reconciliación.

“Por sus frutos los conoceréis”. Aquí los frutos se manifiestan tanto, son tan claros e impresionantes, tanto en el mismo Medjugorje como entre aquellos que vuelven a casa después de una peregrinación, que simplemente no pueden ignorarse.

Entre muchas personas de mi propia diócesis que habían estado en Medjugorje, me di cuenta de los continuos resultados positivos en relación tanto a sus vidas personales como familiares. Por esto yo me sentí simplemente obligado de ir al lugar y encontrar yo mismo la fuente, la explicación de esta experiencia, de esta tremenda manifestación de fe, de esta alta y ejemplar forma de vida cristiana.

He leído los mensajes que se dicen que la Madre de Dios está dando a los videntes. Y lo que he visto y oído me dice que hay un acuerdo fuerte, un paralelo, entre estos mensajes y lo que los evangelios dicen sobre las enseñanzas de Cristo. El énfasis está puesto muy fuertemente en la oración, el ayuno y la paz – temas que aparecen una y otra vez en la Escritura.

Una cosa está clara sobre los mensajes de Medjugorje: ellos no contienen nada que contradiga la enseñanza oficial de la Iglesia, la cual se basa en la Escritura como fundamento. Aquí el énfasis está en la oración y en el cómo rezar que es, con más donación de nosotros mismos e intensidad, y nuevos métodos de oración; oración no solo de palabras, sino también como algo vivido.

Pero lo que está igualmente enfatizado en los mensajes es el ayuno. Esto tiene una larga tradición en la Iglesia. En los años recientes, sin embargo, ha caído en desuso a gran escala. Actualmente se ha reavivado como un desafío, que la gente joven, en particular, encara de una forma dramática.

Nosotros reconocemos que en Medjugorje representa una genuina llamada a la paz, y que la paz es un don divino por la cual todos nosotros debemos orar. Basado en lo que yo mismo observe en Medjugorje, y en lo que cada uno que ha estado allí igualmente observa, yo creo que vamos a experimentar una radiación de esta atmósfera de paz que tiene su origen, su centro, en Medjugorje, extendiéndose en seguida ella misma por el mundo entero.

Muchos grupos de oración se han formado como resultado directo de una peregrinación a Medjugorje, un resultado de la experiencia religiosa que la gente vive allí, y la cual ellos enseguida guardan y aplican a las circunstancias de su propia vida entre sus familias y comunidades. Más allá de toda duda, el fenómeno de Medjugorje ha tenido un éxito particular en lo que se relaciona con el fomento de la oración. No sólo la gente lo hace más de lo que es normal en las parroquias, sino que la cualidad de las oraciones es particularmente impresionante.

El rosario, como esperaríamos, es una de las más importantes formas de oración practicadas por los grupos de Medjugorje. Lo que me ha impresionado fuertemente es que en su recitación, la dimensión bíblica de los misterios aparece tan prominentemente.

En lo que respecta a la Iglesia – a la Iglesia Oficial- ella no puede permitirse ignorar éste desarrollo. Los Obispos y sacerdotes deben animar esos grupos de oración y, en mi opinión, también deben estar presentes en ellos para dar liderazgo, consejo y orientación espiritual. También debe decirse que los laicos, que con intenciones buenas y devoción, vienen juntos a rezar, merecen toda la ayuda y la dirección que pueden conseguir del clero. Es cierto que la presencia de un sacerdote no es absolutamente necesaria en los encuentros de oración, sin embargo es ésta es deseable para evitar exageraciones e ideas y expectaciones equivocadas e irreales

Sería una gran pena si el mensaje central de Medjugorje ( oración, ayuno, reconciliación y paz ) llegara a oscurecerse de alguna manera, o si se llegara a poner un énfasis excesivo en los signos y las maravillas. Por consiguiente, la presencia de la Iglesia Oficial en estos encuentros de oración en la persona del sacerdote es mucha más que deseada.

Mi experiencia más extraordinaria en Medjugorje era el escuchar confesiones. Un día pasé tres horas en esto. Y estoy seguro que durante aquellas tres horas escuché más confesiones de un estilo que son básicas y provienen de lo profundo del corazón que durante 21 años de mi sacerdocio. Yo no podía evitar conmoverme por las obras de la gracia – las claras obras de la gracia; también, por la aceptación de la llamada a la penitencia y a la reconciliación, las cuales se expresaban infaliblemente en la calidad de las confesiones que yo escuché. Así que esta experiencia siempre quedará como la más impresionante y perdurable en mi memoria de Medjugorje.

Fuente: http://crownofstars.blogspot.com