Comentario del mensaje del 25 de Agosto de 2000

“¡Queridos hijos! Deseo compartir con ustedes mi gozo. En mi Corazón Inmaculado siento que son muchos los que se me han acercado y que llevan de una manera especial en sus corazones la victoria de mi Corazón Inmaculado, al orar y convertirse. Deseo agradecerles y alentarlos, para que con el amor y la fuerza del Espíritu Santo trabajen aún más para Dios y Su reino. Yo estoy con ustedes y los bendigo con mi bendición maternal. (Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Saludo a todos los que intentan seguir los mensajes de María y los invito a reflexionar brevemente sobre lo que María nos dijo en Su mensaje del 25 de julio. Ella nos invita a que no olvidemos que nuestro camino aquí en la tierra es verdaderamente el camino hacia la eternidad. En otras palabras, no quiere que olvidemos que todos somos peregrinos en la tierra. De esa forma, las personas saben de dónde vienen, es decir del amor de Dios, y saben hacia dónde van, es decir a la Gloria eterna. Dios dio a nuestros corazones ese anhelo por la vida eterna, y quiere que mantengamos ese anhelo para que algún día podamos estar con Él en esa vida eterna. María nos enseña cómo debemos comportarnos en ese camino. Debemos dejar que el amor de Dios nos guíe, es por ello que Ella dice que debemos estar abiertos a ese amor. Pero la segunda condición es que debemos dejar atrás todo egoísmo y pecado. Las personas egoístas y que viven en pecado son aquellas que se han puesto en primer lugar en sus vidas, o a otras personas, o al mundo material o a otro dios, y lo siguen. Una persona es egoísta cuando se pone a sí misma en primer lugar en su vida, ora para sí, se adora a sí misma. Por su egoísmo, la persona quiere ser la vara con que mide todo. Quiere decidir lo que está bien y lo que está mal y espera que Dios y las demás personas le sirvan. Si una persona no le sirve como él quiere, se enoja, se altera, es infeliz y se entristece. Esa persona no está siguiendo el camino del peregrino, sino que se queda en el camino de este mundo y queda atrapado en el mal. Sólo el amor de Dios, cuando nos toca, puede darnos la fuerza para superar todas las tentaciones, egoísmos y pecados, y permanecer así en el camino correcto. Por ello, María también nos dice que debemos descubrir a Dios con alegría en nuestra oración cotidiana, para que Él sea nuestra verdadera alegría. Esta es la dinámica del amor. El que ama está siempre cerca de la persona amada pero también está siempre alejado de ella. Es por ello que él siempre trata de acercarse más pero siempre siente que está lejos y nuevamente trata de acercarse. Debemos pedir a Dios en la oración por la dinámica de ese amor. También Ella nos pide tres veces que oremos porque Dios está muy cerca de nosotros en y a través de la oración. Espero que ese mensaje nos ayude y siga ayudándonos a ver si verdaderamente estamos peregrinando o si estamos atrapados en algo. El único camino bueno y verdadero para el hombre es vivir como un peregrino, es decir, con libertad interior, formar su vida con Dios y con los demás y así guardar el equilibro en su caminar. También debemos orar por este equilibrio.
En este momento, Ivan, Vicka, Mirjana, Jakov e Ivanka están en sus casas. Marija está con su familia en los Estados Unidos en una Conferencia Mariana. Creemos que las apariciones diarias continúan y no sabemos por cuanto tiempo más, pero igualmente estamos abiertos a la presencia de María aquí todos los días.
Tuvimos un excelente Festival de la Juventud. Fue muy dinámico, todos los oradores fueron muy buenos, especialmente Monseñor Roberto Rivas quien también escribió una carta a los jóvenes. El 3 de agosto tuvo lugar una Procesión Eucarística maravillosa y muy larga desde la Iglesia hasta la Colina de las Apariciones, luego hacia el Monte de la Cruz y nuevamente hacia la Iglesia. Sor Elvira y varios miembros de su Comunidad dieron su testimonio el 4 de agosto y luego de la Misa de vespertina tocaron una música maravillosa a la que asistieron unas 20.000 personas. A las 6.00 a.m. del 6 de agosto celebramos la Santa Misa arriba en el Monte de la Cruz – el día de la fiesta de la Transfiguración – concelebrada con unos 70 sacerdotes, siendo el celebrante principal el Padre Ivan Landeka. Creemos que había unas 6.000 personas esa mañana. A partir del Festival, Medjugorje ha estado más o menos lleno de peregrinos de todas partes del mundo. Damos gracias a todos los peregrinos que vienen aquí y que quieren seguir los mensajes de María. Especialmente queremos orar por todos aquellos que han recibido gracias en Medjugorje, para que puedan permanecer fieles a las decisiones que tomaron estando aquí.
Este mes algunos padres Franciscanos fueron transferidos. Nuestro Pastor durante los últimos nueve años, el Padre Ivan Landeka , fue transferido a Humac y es el actual Párroco de alli, mientras que el Padre Branimir Musa también ha sido transferido allí y actualmente es el Superior y Guardián. Nuestro nuevo Párroco es el Padre Ivan Sesar que en el mes de junio recibió su Doctorado en Derecho Eclesiástico en Roma, y también tenemos otro nuevo sacerdote, el Padre Ljubo Kurtoviae. Les damos la bienvenida a ambos ya que ellos servirán a los peregrinos lo mejor posible. A través de Marija Pavlovic-Lunetti, María nos dio un mensaje el 25 de agosto. Este mensaje es realmente un poco diferente que los demás ya que , como podremos ver, Ella habla de Su alegría y también nos dice cuál es la razón de dicha alegría.

DESEO COMPARTIR CON USTEDES MI GOZO
Todos sabemos que no existe la tristeza en el cielo, ni los sufrimientos ni siquiera el resabio de un sufrimiento. Allí solo existe la paz eterna, el amor eterno y ciertamente la alegría eterna. María tiene esta alegría en su corazón y nos dice que quiere compartir esta alegría con nosotros. La alegría es un tema muy común en la Biblia, en el Antiguo y en el Nuevo testamento, muchas veces leemos en los Salmos y en los Profetas: “Me regocijo en el Señor”, “Mi corazón se regocija” y expresiones similares. Jesús se regocija y habla de una alegría que tiene características diferente de la alegría terrenal. Jesús habla sobre una alegría que es posible durante el sufrimiento y la persecución porque nuestros nombres ya están escritos en el Cielo, y esto es lo que nos da la verdadera alegría. La alegría en sí misma es algo que uno siempre debe desear compartir con los demás, de hecho debe compartirse. Si una persona esconde su alegría en su corazón, entonces ya la ha perdido. Si alguien se comporta egoístamente con su alegría, entonces esa alegría no es en absoluto la verdadera alegría. María quiere compartir su alegría con nosotros y por eso debemos estar abiertos a esta alegría y también pedir a Dios que esa alegría que María tiene en Su corazón entre también en nuestros corazones.

EN MI CORAZÓN INMACULADO SIENTO QUE SON MUCHOS LOS QUE SE ME HAN ACERCADO Y QUE LLEVAN DE MANERA ESPECIAL EN SUS CORAZONES LA VICTORIA DE MI CORAZÓN INMACULADO, AL ORAR Y CONVERTIRSE
Esta es la razón de la alegría de María. Cuando María menciona a Su Inmaculado Corazón, debemos recordar que Ella nunca fue tocada por el Pecado original, y tuvo una gracia infinita de Dios al no estar herida por ningún pecado. Es por eso que el Ángel en la Anunciación pudo saludarla diciendo “Dios te Salve María, llena eres de gracia”. Ella siguió su vida sin ningún pecado personal. Es por ello que Ella es gracia pura. Nosotros no podemos imitar a María en este sentido porque todos hemos nacido en el pecado y estamos por lo tanto heridos por el pecado. A través del Bautismo nos liberamos del pecado pero los frutos del pecado siempre permanecen en nosotros. Entonces estamos aquí, incapaces de ser igual a Ella, pero hay muchas otras cualidades de María que podemos imitar y comportarnos como Ella lo haría. Ella dice, “Padre, que se haga Tu voluntad. He aquí la esclava del Señor”, nosotros también podemos actuar así, y eso es lo que Ella quiere de nosotros. Quiere que nos decidamos a hacer la voluntad de Dios. Cuando esto sucede, empieza la victoria de Su Inmaculado Corazón. Todos los que, igual que María, se deciden por Dios y permanecen fieles a Dios, colocando a Jesús en el primer lugar en sus vidas, ya han creado las condiciones adecuadas para la victoria que Ella lleva en Su Inmaculado Corazón. Si nos preguntamos cómo es que surge esta victoria del Inmaculado Corazón, la respuesta es muy simple y clara. Aquel que se decide por Dios y que al hacerlo acepta a Jesús como el Camino, la Verdad, la Luz y la Vida y luego actúa por amor, hace su trabajo por amor, ora por amor y constantemente lucha contra el pecado y contra Satanás, ya tiene su victoria. Todos aquellos que incansablemente luchan contra todo lo negativo y se deciden por todo lo que es bueno también tendrán su victoria. El triunfo del Inmaculado Corazón empieza en nuestros corazones y por lo tanto al principio no se puede ver, pero aquellos que llevan esta victoria en sus corazones, podrán ayudar a los miembros de su familia, de sus comunidades y parroquias y a todos los que ellos encuentren durante su vida a experimentar y vivir esta victoria. En este Año del Jubileo, deberíamos creer, esperar y orar para que esta victoria, a la que se refiere María sea visible y así vencer al mal y a Satanás para que el reino de Dios pueda entrar en el mundo a través de nosotros.

DESEO AGRADECERLES Y ALENTARLOS, PARA QUE CON EL AMOR Y LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO TRABAJEN AÚN MÁS PARA DIOS Y SU REINO.
Estamos acostumbrados a que María nos agradezca, porque casi todos los mensajes terminan con la frase, “Gracias por haber respondido a mi llamado”. Si nos preguntamos a quien y qué es lo que Ella agradece, debemos reflexionar en que Ella no espera a que nosotros hayamos hecho todo para darnos las gracias, sino que una vez que ve que en nuestro corazón nos hemos decidido por el bien y en contra del mal, Ella ya nos dice “gracias”. Como método pedagógico, esta es la mejor norma para toda enseñanza, porque aquellos que nos dan las gracias son aquellos que también ven lo bueno que hay dentro de nosotros, y el bien que hemos hecho aún cuando sea muy pequeño. Es más, abriremos nuestro corazón hacia aquellas personas que ven aquello que es bueno dentro de nosotros y permaneceremos abiertos para aceptar nuevos impulsos, y si tiene que ser, nuevos compromisos. Todos nosotros, especialmente los padres y educadores, deberíamos aprender a ver todo lo que hay de bueno en aquellas personas que tienen a su cargo y darles gracias por ello. Porque solo entonces nuestra enseñanza tendrá éxito ya que las personas en las que reconocemos lo que tienen de bueno estarán dispuestas a continuar trabajando en lo bueno. No mirar o no escuchar lo bueno que hay en los demás, significa que hemos construido paredes entre nosotros y no somos capaces de ver y escucharnos mutuamente. En esta situación no ha paz y no hay satisfacción. Por ello deberíamos verdaderamente aceptar las palabras de María, “Quiero agradecerles” por lo menos por aquello que nosotros hemos decidido hacer, y dejémonos inspirar para hacer más aún, con amor y con el poder del Espíritu Santo por Dios y Su Reino. También pensamos en las palabras de Jesús cuando dijo, “busquen y deseen el reino de los Cielos y todo lo demás les será dado”. El amor y el poder del Espíritu Santo se nos dará cuando oremos todos los días y permanezcamos fieles a ello. Una vez que nos decidimos por el bien, es decir empezar a trabajar para Dios y para Su Reino, y empezamos a trabajar en nuestros corazones y en nuestras vidas, también podremos ayudar a los demás, a nuestras familias y en todas partes. Esta es también nuestra misión. En otras palabras, hacerlo es nuestro testimonio. En estos tiempo, faltan testimonios de ser Cristiano porque a menudo nos valoramos con respecto a este mundo y en consecuencia actuamos y pensamos como si nunca hubiéramos conocido a Jesús. El Reino de los Cielos es el Reino de la Paz, del Amor, de la Justicia, de la Misericordia, de la Bondad, del respeto y de la Actividad por la Vida. Durante este Año del Jubileo deberíamos realmente decidirnos por Dios y Su Reino para que podamos empezar este nuevo milenio como personas llenas de Dios que han decidido dedicarse enteramente a Su Reino. Después de todo, este es el único motivo de la presencia, las apariciones y mensajes de María aquí.

YO ESTOY CON USTEDES Y LOS BENDIGO CON MI BENDICIÓN MATERNAL
El único mensaje nuevo en Medjugorje es la presencia diaria de Nuestra Señora, sin la cual nadie puede entender, y menos explicar, Medjugorje. Es por ello que demos dar gracias a María por cada día y por cada aparición con la que Ella nos muestra Su presencia, y deberíamos estar contentos de abrirnos para recibir su bendición maternal. Es maravilloso saber que María nos está bendiciendo con su bendición maternal porque no se refiere solamente a una fórmula o una palabra sino a Su presencia aquí con todo Su ser para nosotros. Cuando nos bendice, quiere decir que Ella ora por nosotros, nos protege, nos guía, nos enseña, intercede por nosotros, y está con nosotros, porque todo esto está contenido en toda bendición maternal. Una madre hace mucho más que meramente hablar, porque todo su ser y todas sus acciones son para el bienestar de su hijo. Al saber que María nos bendice de esta forma, quedamos fortalecidos con una renovada seguridad y coraje en nuestro caminar junto a Ella hacia Jesús y a la Gloria Eterna. Habiendo meditado el mensaje de este mes, los invito nuevamente a que oremos juntos…
Dios, Padre Nuestro, Dios de la Vida, Dios de la Paz, Dios del Amor y Dios de la Alegría, en nombre de Tu Hijo Jesús, junto con María, Te pedimos que nos libres de toda tristeza que proviene del pecado y de las heridas del pecado, y que llenes nuestros corazones con Tu alegría. Danos una profunda humildad para que estemos dispuestos a aceptar y vivir Tu voluntad para que la victoria que María ha experimentado en Su Inmaculado Corazón también tenga lugar en nuestros corazones. Danos, Oh Padre, la fuerza de convertirnos en hombres de paz, de amor, de justicia, de misericordia y así poder ser testigos de Tu Victoria en este mundo. En nombre de Tu Hijo Jesús, renunciamos a todo pecado, a Satanás y a todas sus obras, y queremos formar nuestras vidas aquí en la tierra con María, Tu más Humilde Sierva. Te pedimos, oh Padre, por todos aquellos que aún tienen sus corazones cerrados para Ti, debido a la tristeza, al temor , a sentimientos negativos, al odio, envidia, dependencias o están heridos y por lo tanto no pueden seguir el camino de María hacia Ti. Te pedimos que bendigas a todas las personas con las que nos encontramos para que podamos ayudarlas a seguir el camino de la victoria que María ha mencionado en este mensaje. Danos el amor y la fuerza para poder hacer todo por amor a Ti y Tu Reino. Haznos capaces de convertirnos en Tus testigos en nuestras familias, en nuestras parroquias, en la Iglesia y en el mundo para que estemos dispuestos a dar testimonio de Tu amor como hijos Tuyos. María, gracias por la alegría que compartís con nosotros. Te damos gracias por la victoria que Tu Corazón Inmaculado alcanzó por nosotros y ayúdanos, con Tu intercesión y con Tu bendición maternal a ser verdaderamente hijos Tuyos y y buenos alumnos en esta escuela de amor, para que todos podamos ser una bendición para el mundo. Junto con María, Te pedimos Jesús que nos ayudes a nosotros y al mundo entero. Ayúdanos a liberarnos de todo pecado y de todo mal, para que así, igual que María, podamos decidirnos completamente por Dios. Que así sea. Amén.

Fra Slavko Barbaric
Medjugorje; 26 de agosto 2000