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Mensajes de la Virgen

Mensaje del 25 de agosto de 2016

“Queridos hijos! Hoy quiero compartir con vosotros la alegría del Cielo. Vosotros, hijos míos, abrid la puerta del corazón a fin de que en vuestro corazón crezca la esperanza, la paz y el amor que solo Dios da. Hijos míos, estáis demasiado apegados a la Tierra y a las cosas terrenales, por eso Satanás os agita como el viento lo hace con las olas del mar. Por lo tanto, que la cadena de vuestra vida sea la oración con el corazón y la adoración a mi Hijo Jesús. Entregad a Él vuestro futuro para que en Él seáis alegría y ejemplo para los demás con vuestras vidas. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje del 2 de agosto de 2016

“Queridos hijos, he venido a vosotros, en medio de vosotros, para que me deis vuestras preocupaciones, para que las presente a mi Hijo e interceda ante Él por vosotros y vuestro bien. Sé que cada uno de vosotros tiene sus preocupaciones, sus pruebas; por eso os invito maternalmente: venid a la Mesa de mi Hijo. Él, por vosotros, parte el pan, se da a vosotros, os da la esperanza. A vosotros os pide más fe, más esperanza y más vitalidad. Pide vuestra lucha interior contra el egoísmo, contra el juicio y las debilidades humanas. Por eso yo, como Madre, os digo: orad, porque la oración os da la fuerza para la lucha interior. Mi Hijo, de pequeño, me decía a menudo que muchos me habrían amado y llamado Madre. Yo, aquí en medio de vosotros, siento amor y os doy las gracias. Por medio de este amor, ruego a mi Hijo para que ninguno de vosotros, hijos míos, vuelva a casa igual que antes, para que llevéis siempre más esperanza, misericordia y amor; para que seáis apóstoles del amor, aquellos que con su vida testimoniarán que el Padre Celestial es fuente de vida y no de muerte. Queridos hijos, nuevamente y maternalmente os pido: orad por los elegidos de mi Hijo, por sus manos bendecidas, por vuestros pastores, para que puedan predicar a mi Hijo siempre con más amor, y así obrar conversiones. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de julio de 2016

“¡Queridos hijos! Os miro y os veo perdidos, y no tenéis oración ni alegría en el corazón. Hijos míos, regresad a la oración y poned a Dios en el primer lugar y no al hombre. No perdáis la esperanza que os traigo. Hijos míos, que este tiempo sea para vosotros buscar cada día más a Dios en el silencio de vuestro corazón y, orad, orad, orad hasta que la oración se convierta en alegría para vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de julio de 2016

“Queridos hijos, mi presencia viva y real entre vosotros, tiene que haceros felices, debido al gran amor de mi Hijo. Él me envía entre vosotros para que con mi amor maternal os dé seguridad, para que comprendáis que el dolor y la alegría, el sufrimiento y el amor, hacen que vuestra alma viva intensamente; para invitaros nuevamente a glorificar el Corazón de Jesús, el corazón de la fe: la Eucaristía. Mi Hijo, día a día, a través de los siglos, retorna vivo en medio de vosotros, regresa a vosotros, aunque en verdad, nunca os ha abandonado. Cuando uno de vosotros, hijos míos, regresa a Él, mi Corazón materno exulta de alegría. Por eso, hijos míos, regresad a la Eucaristía, a mi Hijo. El camino hacia mi Hijo es difícil, lleno de renuncias, pero al final está siempre la luz. Yo comprendo vuestros dolores y sufrimientos, y con amor maternal, enjugo vuestras lágrimas. Confiad en mi Hijo, porque Él hará por vosotros lo que ni siquiera sabríais pedir. Vosotros, hijos míos, debéis preocuparos solo por el alma, porque ella es lo único que os pertenece en la Tierra. Sucia o limpia, la tendréis que presentar ante el Padre Celestial. Recordad: la fe en el amor de mi Hijo siempre es recompensada. Os pido que oréis, de manera especial, por quienes mi Hijo ha llamado a vivir según Él y a amar a su rebaño. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de junio de 2016, 35º Aniversario

“¡Queridos hijos! Dad gracias a Dios conmigo por el don de poder estar con vosotros. Orad, hijos míos, y vivid los Mandamientos de Dios para que seáis felices en la Tierra. Hoy, en este día de gracia, deseo daros mi bendición maternal de paz y de amor. Intercedo por vosotros ante mi Hijo y os invito a perseverar en la oración para que con vosotros pueda realizar mis planes. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje del 2 de junio de 2016

“Queridos hijos, como Madre de la Iglesia, como vuestra Madre, sonrío mientras os veo venir a mí, cómo os reunís en torno a mí y cómo me buscáis. Mis venidas entre vosotros son prueba de cuánto el Cielo os ama. Ellas os muestran el camino hacia la vida eterna, hacia la salvación. Apóstoles míos, vosotros que os esforzáis en tener un corazón puro y a mi Hijo en él, estáis en el buen camino. Vosotros que buscáis a mi Hijo, buscáis el buen camino. Él dejó muchos signos de Su amor. Él dejó esperanza. Es fácil encontrarlo si estáis dispuestos al sacrificio y la penitencia, si tenéis paciencia, misericordia y amor por vuestro prójimo. Muchos de mis hijos no ven y no escuchan porque no quieren. No aceptan mis palabras ni mis obras, pero mi Hijo, a través de mí, os invita a todos. Su Espíritu ilumina a todos mis hijos en la luz del Padre Celestial, en la comunión del Cielo y la tierra, en el amor recíproco. Porque el amor llama al amor y hace que las obras sean más importantes que las palabras. Por tanto, apóstoles míos, orad por vuestra Iglesia, amadla y haced obras de amor. Por cuanto haya sido traicionada y herida, ella está aquí, porque proviene del Padre Celestial. ¡Orad por vuestros pastores!, para que podáis ver en ellos la grandeza del amor de mi Hijo. ¡Os doy las gracias!”.

Mensaje del 25 de mayo de 2016

“¡Queridos hijos! Mi presencia es un don de Dios para todos vosotros y un estímulo a la conversión. Satanás es fuerte y quiere poner desorden e inquietud en vuestros corazones y pensamientos. Por eso, vosotros, hijos míos, orad para que el Espíritu Santo os guíe por el verdadero camino de la alegría y de la paz. Yo estoy con vosotros e intercedo ante mi Hijo por vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada”

Mensaje del 2 de mayo de 2016

“Hijos míos, mi Corazón materno desea vuestra sincera conversión y fe firme para que podáis transmitir el amor y la paz a todos aquellos que os rodean. Pero, hijos míos, no lo olvidéis: cada uno de vosotros es un mundo único ante el Padre Celestial; por eso, permitid que la obra incesante del Espíritu Santo actúe en vosotros. Sed, hijos míos, espiritualmente puros. En la espiritualidad está la belleza: todo lo que es espiritual está vivo y es muy hermoso. No olvidéis que en la Eucaristía, que es el corazón de la fe, mi Hijo está siempre con vosotros, viene a vosotros y parte el pan con vosotros porque, hijos míos, Él ha muerto por vosotros, ha resucitado y viene nuevamente. Estas palabras mías vosotros las conocéis porque son la verdad y la verdad no cambia; solo que muchos hijos míos la han olvidado. Hijos míos, mis palabras no son ni antiguas ni nuevas, son eternas. Por eso os invito, hijos míos, a mirar bien los signos de los tiempos, a recoger las cruces despedazadas y a ser apóstoles de la Revelación. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de abril de 2016

“Queridos hijos, mi Corazón Inmaculado sangra al miraos a vosotros en el pecado y en hábitos pecaminosos. Os estoy llamando: regresad a Dios y a la oración para que seáis felices en la Tierra. Dios os llama a través de mí para que vuestros corazones sean esperanza y alegría para todos los que están lejos. Que mi llamada sea un bálsamo para el alma y el corazón a fin de que glorifiquéis a Dios Creador, que os ama y os llama a la eternidad. Hijos míos, la vida es breve, aprovechad este tiempo para hacer el bien. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje del 2 de abril de 2016

“Queridos hijos, no tengáis corazones duros, cerrados y llenos de temor. Permitid a mi amor materno iluminarlos y llenarlos de amor y de esperanza, para que yo, como Madre, pueda atenuar vuestros dolores, porque los conozco y los he experimentado. El dolor eleva y es la oración más grande. Mi Hijo ama de manera especial a los que padecen dolores. Él me ha enviado para que os los atenúe y traeros esperanza. ¡Confiad en Él! Sé que para vosotros es difícil, porque a vuestro alrededor veis cada vez más tiniebla. Hijos míos, es necesario aniquilarla con la oración y el amor. Quien ora y ama no teme, tiene esperanza y amor misericordioso. Ve la luz, ve a mi Hijo. Como apóstoles míos, os llamo para que intentéis ser ejemplo de amor misericordioso y de esperanza. Siempre volved a orar para tener el mayor amor posible, porque el amor misericordioso porta la luz que aniquila toda tiniebla, porta mi Hijo. No tengáis miedo, no estáis solos: Yo estoy con vosotros. Os pido que oréis por vuestros pastores, para que en todo momento tengan amor, y actúen con amor hacia Mi Hijo, por medio de Él y en memoria de Él. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de marzo de 2016

“Queridos hijos! Hoy os traigo mi amor. Dios me ha permitido amaros y por amor llamaros a la conversión. Hijos míos, vosotros sois pobres en el amor y aún no habéis comprendido que mi Hijo Jesús por amor dio su vida para salvaros y daros la vida eterna. Por eso orad, hijos míos, orad para que en la oración comprendáis el amor de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje anual del 18 de marzo de 2016 a Mirjana

“Con un corazón materno lleno de amor hacia vosotros, mis hijos, deseo enseñaros la plena confianza en Dios Padre. Deseo que aprendáis a seguir la voluntad de Dios mirándoos y escuchándoos interiormente. Deseo que aprendáis a confiar infinitamente en Su gracia y en Su amor, como yo siempre he confiado. Por eso, hijos míos, purificad vuestros corazones. Liberaos de todo lo que os ata únicamente a lo terrenal y permitid a lo divino dar forma a vuestra vida a través de vuestra oración y sacrificio; que en vuestros corazones esté presente el Reino de Dios; que comencéis a vivir a partir de Dios Padre; que procuréis caminar siempre con mi Hijo. Y para todo esto, hijos míos, debéis ser pobres en espíritu y estar llenos de amor y de misericordia. Debéis tener corazones puros y simples, y estar siempre dispuestos a servir. Hijos míos, escuchadme, hablo en nombre de vuestra salvación. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 2 de marzo de 2016

“Queridos hijos, mi venida en medio de vosotros es un regalo del Padre Celestial para vosotros. Por Su amor, vengo a ayudaros a encontrar el camino hacia la verdad, a encontrar el camino hacia mi Hijo. Vengo a confirmaros la verdad. Quiero recordaros las palabras de mi Hijo. Él ha pronunciado palabras de salvación para todo el mundo, palabras de amor para todos, amor que demostró con Su sacrificio. Pero también, hoy muchos de mis hijos no lo conocen, no desean conocerlo, son indiferentes. A causa de vuestra indiferencia mi Corazón sufre dolorosamente. Mi Hijo ha estado siempre en el Padre. Al nacer en la Tierra, traía lo divino, y de mí adquirió lo humano. Con Él llegó a nosotros la Palabra. Con Él llegó la luz del mundo, que penetra en los corazones, los ilumina y los llena de amor y de consuelo. Hijos míos, todos los que aman a mi Hijo lo pueden ver, porque Su rostro se ve en las almas que están llenas de amor hacia Él. Por lo tanto, hijos míos, apóstoles míos, escuchadme: dejad la vanidad y el egoísmo, no viváis solo para lo terrenal, lo material. Amad a mi Hijo y haced que los demás vean Su rostro por medio de vuestro amor por Él. Yo os ayudaré a conocerlo siempre más y os hablaré de Él. ¡Os doy las gracias!”

Comentario

Mensaje del 25 de febrero de 2016

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia os invito a todos a la conversión. Hijos míos, vosotros amáis poco y oráis aún menos. Estáis perdidos y no sabéis cuál es vuestro propósito. Tomad la cruz, mirad a Jesús y seguidle. Él se entrega a vosotros hasta la muerte en la cruz, porque Él os ama. Hijos míos, os invito a regresar a la oración con el corazón, para que en la oración podáis encontrar la esperanza y el sentido de vuestra existencia. Yo estoy con vosotros y oro por vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de febrero de 2016

“Queridos hijos, os he invitado y os invito nuevamente a conocer a mi Hijo, a conocer la Verdad. Yo estoy con vosotros y oro para que lo logréis. Hijos míos, vosotros debéis orar mucho para tener cada vez más amor y paciencia, para saber soportar el sacrificio y ser pobres en espíritu. Mi Hijo, por medio del Espíritu Santo, está siempre con vosotros. Su Iglesia nace en cada corazón que lo conoce. Orad para que podáis conocer a mi Hijo, orad para que vuestra alma sea toda una con Él. ¡Esto es la oración, este es el amor que atrae a los demás y que a vosotros os hace mis apóstoles! Os miro con amor, con amor maternal. Os conozco, conozco vuestros dolores y aflicciones, porque yo también he sufrido en silencio. Mi fe me dio amor y esperanza. Repito: la Resurrección de mi Hijo y mi Asunción al Cielo son para vosotros esperanza y amor. Por lo tanto, hijos míos, orad para conocer la verdad, para tener una fe firme, que guíe vuestros corazones y sepa transformar vuestros sufrimientos y dolores en amor y esperanza. ¡Os doy las gracias!

Mensaje del 25 de enero de 2016

“Queridos hijos! También hoy os invito a todos a la oración. Sin la oración no podéis vivir, porque la oración es la cadena que os acerca a Dios. Por eso, hijos míos, en la humildad del corazón regresad a Dios y a sus Mandamientos para que podáis decir con todo el corazón: ‘así en la Tierra como en el Cielo’. Vosotros, hijos míos, sois libres para que en libertad os decidáis por Dios o contra Él. Ved cómo Satanás quiere arrastraros al pecado y a la esclavitud. Por eso, hijos míos, regresad a mi Corazón para que yo os pueda conducir a mi Hijo Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje del 2 de enero de 2016

“Queridos hijos, como Madre me siento feliz de estar en medio de vosotros, porque deseo hablaros nuevamente de las palabras de mi Hijo y de Su amor. Espero que me aceptéis con el corazón, porque las palabras de mi Hijo y Su amor, son la única luz y esperanza en la oscuridad del presente. Esta es la única verdad, y vosotros, que la aceptaréis y la viviréis, tendréis corazones puros y humildes. Mi Hijo ama a los puros y a los humildes. Los corazones puros y humildes dan vida a las palabras de mi Hijo: las viven, las difunden y buscan la forma de que todos las escuchen. Las palabras de mi Hijo hacen renacer a quienes las escuchan, las palabras de mi Hijo hacen que regresen el amor y la esperanza. Por eso, mis queridos apóstoles, hijos míos, vivid las palabras de mi Hijo. Amaos como Él os ha amado. Amaos en Su nombre y en Su memoria. La Iglesia progresa y crece gracias a aquellos que escuchan las palabras de mi Hijo, gracias a aquellos que aman, gracias a aquellos que sufren y padecen en silencio y en la esperanza de la redención definitiva. Por eso queridos hijos míos, que las palabras de mi Hijo y Su amor estén en el primer y último pensamiento del día. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de diciembre de 2015

“Queridos hijos, también hoy os traigo en mis brazos a mi Hijo Jesús y desde este abrazo os doy Su paz y el anhelo por el Cielo. Oro con vosotros por la paz y os invito a ser paz. Os bendigo a todos con mi bendición maternal de paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de diciembre de 2015

“Queridos hijos, yo estoy siempre con vosotros, porque mi Hijo os ha confiado a mí. Y vosotros hijos míos, vosotros me necesitáis, me buscáis, venís a mí y alegráis mi Corazón materno. Yo tengo -y siempre tendré- amor para vosotros, para vosotros que sufrís y que ofrecéis vuestros dolores y sufrimientos a Mi Hijo y a mí. Mi amor busca el amor de todos mis hijos y mis hijos buscan mi amor. Por medio del amor, Jesús busca la comunión entre el Cielo y la Tierra, entre el Padre celestial y vosotros, mis hijos, su Iglesia. Por eso necesitamos orar mucho, orar y amar la Iglesia a la cual pertenecéis. Ahora la Iglesia está sufriendo y necesita apóstoles que, al amar la comunión, al testimoniar y dar, muestren los caminos de Dios. Necesita apóstoles que, viviendo la Eucaristía con el corazón, realicen grandes obras; necesita de vosotros, mis apóstoles del amor. Hijos míos, la Iglesia ha sido perseguida y traicionada desde sus inicios, pero ha crecido día a día. Es indestructible, porque mi Hijo le ha dado un corazón: la Eucaristía. La luz de Su Resurrección ha brillado y brillará sobre ella. ¡Por eso no temáis! Orad por vuestros pastores para que tengan la fuerza y el amor de ser puentes de salvación. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de noviembre de 2015

“Queridos hijos, hoy os llamo a todos: orad por mis intenciones. La paz está en peligro, por lo tanto, hijos míos, orad y sed portadores de paz y esperanza en este mundo sin paz donde Satanás ataca y pone a prueba de todas las formas. Hijos míos, sed fuertes en la oración y valientes en la fe. Yo estoy con vosotros e intercedo ante mi Hijo Jesús por todos vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mensaje del 2 de noviembre de 2015

“Queridos hijos, de nuevo quiero hablaros del amor. Os he reunido en torno a mí, en Nombre de mi Hijo, según Su voluntad. Quiero que vuestra fe sea firme y que provenga del amor, porque mis hijos que comprenden el amor de mi Hijo y lo siguen, viven en el amor y en la esperanza. Ellos han conocido el amor de Dios. Por eso, hijos míos, orad, orad para que podáis amar más y hacer obras de amor, porque la fe sola, sin amor y sin obras de amor, no es lo que busco de vosotros. Hijos míos, esa es una apariencia de fe, eso es vanagloriarse. Mi Hijo pide fe y obras, amor y bondad. Yo oro y os pido también a vosotros, que oréis y viváis el amor, porque quiero que mi Hijo, cuando mire los corazones de todos mis hijos, pueda ver en ellos amor y bondad, y no odio ni indiferencia. Queridos hijos, apóstoles de mi amor, no perdáis la esperanza, no pierdáis la fuerza, vosotros podéis lograrlo. Yo os aliento y os bendigo, porque todas las cosas de esta tierra –que desgraciadamente muchos hijos míos ponen en el primer lugar– desaparecerán, y permanecerán solo el amor y las obras de amor, que os abrirán las puertas del Reino de los Cielos. Yo os estaré esperando en Esas puertas. En Esas puertas quiero esperar y abrazar a todos mis hijos. ¡Os doy las gracias!”

Comentario

Mensaje del 25 de octubre de 2015

“Queridos hijos! Mi oración también hoy es para todos vosotros, especialmente para aquellos que se han vuelto duros de corazón a mi llamada. Vosotros vivís días de gracia y no sois conscientes de los dones que Dios os da a través de mi presencia. Hijos míos, decidíos también hoy por la santidad y tomad el ejemplo de los santos de estos tiempos y veréis que la santidad es una realidad para todos vosotros. Regocijaos en el amor, hijos míos, porque vosotros sois únicos e insustituibles ante los ojos de Dios, porque sois la alegría de Dios en este mundo. Testimoniad la paz, la oración y el amor. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje del 2 de octubre de 2015

“Queridos hijos: aquí estoy entre vosotros para alentaros, para llenaros con mi amor y para invitaros nuevamente a ser testigos del amor de mi Hijo. Muchos de mis hijos no tienen esperanza, no tienen paz, no tienen amor. Ellos buscan a mi Hijo, pero no saben cómo ni dónde encontrarlo. Mi Hijo les abre a ellos sus brazos, y vosotros debéis ayudarles a que lleguen a Su abrazo. Hijos míos, por eso debéis orar por el amor. Debéis orar mucho, mucho para que siempre tengáis vosotros más amor, porque el amor vence a la muerte y hace que la vida perdure.

Apóstoles de mi amor, hijos míos, con un corazón simple y sincero, uníos siempre en oración por muy lejos que estéis los unos de los otros. Animaos mutuamente en el crecimiento espiritual, como yo os animo a vosotros. Yo velo por vosotros y estoy junto a vosotros siempre que pensáis en mí.

Orad también por vuestros pastores: por aquellos que han renunciado a todo por mi Hijo y por vosotros. ¡Amadlos y orad por ellos! El Padre Celestial escucha vuestras oraciones. ¡Os doy las gracias!”

Mensaje del 25 de septiembre de 2015

“Queridos hijos, también hoy oro al Espíritu Santo para que llene vuestros corazones con una fe firme. La oración y la fe llenarán vuestro corazón de amor y de alegría, y vosotros seréis una señal para aquellos que están lejos de Dios. Hijos míos, exhortaos unos a otros a la oración con el corazón, para que la oración llene vuestra vida, y vosotros, hijos míos, cada día seréis, sobre todo, testigos del servicio a Dios en la adoración y al prójimo en la necesidad. Yo estoy con vosotros e intercedo por todos vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”